martes, 8 de octubre de 2013

~Sinceridad después del Incauto~ Cap.9

9
Recuerdos
-¿Q

ué ocurre Claire?

Brinque del susto, Alexander se encontraba de mi lado, tomando mi mano preocupado, reaccione que tenía una cara asustada, y esto lo estaba haciendo preocuparse por mí.
Inmediatamente cambie mi cara.
            -No te preocupes no es nada… es solo.
Sabía que no debía decir nada de eso, a fin de cuentas el estaba también involucrado y le afectaría.
            -Vi una abeja.
         -¿Una… abeja?- dijo con un tono de incredulidad
            -E… si una abeja, le tengo fobia a las abejas… me dan mucho miedo. De hecho, iré ahora mismo para ordenar que la atrapen antes de que lastime a alguien.
Corrí sin preguntar o esperar que diría él, me sentí tonta por tan ridícula excusa, me dirigí hacia donde había visto a la Tía Teresa, aunque ya no la encontraba, entre a una habitación, no tenía ni idea porque, pero fue un impulso de mi cuerpo, diciéndome que había algo ahí.
Entre a la habitación, era una habitación vieja, aunque se mantenía en buen estado, en la pequeña cama, con holanes y osos de peluches, se encontraba la Tía Teresa, dándome la espalda, eso le dio un aspecto tenebroso.
Me acerque a ella, antes de llegar a ella, comenzó a girar hacia mí.
            -¿Ya has tomado tu decisión… querida Claire?
         -Yo… aun…
         -¿Debo recordarte que mañana será el día que te comprometerás? Sería muy grosero de tu parte irte después de haber hecho una fiesta para anunciarlo.
         -Yo no quería…
         -Lo sé. –Me interrumpió bruscamente- por eso es que te estoy ayudando.
Quedamos un momento en silencio. Abrí la boca para decir algo pero ella rompió el hielo antes que yo.
            -Tienes hasta la media noche de hoy. Después de eso no podre ayudarte.
Se giro a mí, y comenzó a acercárseme. Cuando se acerco lo suficiente para ver sus ojos oscuros, y distinguir su pupila me susurro.
            -Piénsalo bien, puede que cuando aceptes serás realmente libre… feliz.
Después de eso se fue de la habitación, yo en cambio me había quedado helada de lo que me había dicho.
 Me acerque lo más que pude a la cama y caí de golpe sobre ella. Después me recosté en ella y me arrincone, después tome un oso de peluche, era muy grande.
¿Qué? ¿Cómo pude haber pensado eso? Si puedo tomarlo con ambos brazos.
Claro… ahora recuerdo… era muy grande para mí cuando era pequeña.
De estar acostada, vi como una sobra pequeña corrió a lo largo de la habitación, lo que más me hizo estremecer fue que termino a un costado derecho de la cama, junto a mí, se había escondido. Me dio temor saber lo que había ahí, aunque una parte de mi no lo tenía, lo único que hice es acercarme a la orilla y observar lo que había ahí.
Era yo de pequeña.
De repente, toda la habitación cambio drásticamente y se formo un recuerdo tan vivo que sentí que estaba presente en el. El color, los objetos, la presencia de mis padres y yo en la misma habitación.
La pequeña niña escondida se reía mientras se tapaba la boca para que no la escucharan, parecía que ella no podía verme a mí, pero yo si a ella. Cuando de repente entro una mujer hermosa, de cabellos largos, lacios y de color café, mi madre. Entro lentamente a la habitación diciendo:
            -¿Donde estas Claire? Oh que mal no la encuentro. No está aquí.
La chica a tales pensamientos de la madre comenzó a reírse. La mujer se dio cuenta y se acerco a la cama, y la asusto diciéndole:
            -¡Te encontré¡
La abrazo y comenzó a darle vueltas, cuando vi que caerían en la cama donde yo me encontraba, me levante de golpe y en seguida ellas cayeron en la cama. Riendo, abrazadas, este recuerdo estaba cavando de nuevo la herida que me había costado tanto trabajo cerrarla los últimos años, el recordar los momentos que se que nunca volverán.
Cuando se calmaron, la niña quedo recostada y la madre a un lado de ella, le dio un peluche, eso me hizo voltear a mis manos, el oso de peluche ya no estaba en mis manos.
Recordé que ese peluche me lo había obsequiado mi mama, un poco antes de que hiciéramos el viaje de ida a aquel reino que nos esperaría una gran desgracia.
Pero ocurrió algo que no había recordado.
            -¡Quiero ser Reyna¡¡Quiero ser como tu mamá¡
La niña con los ojos brillantes y llenos de seguridad le dijo a la mujer. No recordaba que yo lo hubiera dicho pero si ahora lo estaba recordando era por algo.
            -Serás una gran Reina, pero recuerda Claire. Siempre sigue lo que tu corazón te dicte. Si no quieres algo, no te fuerces a hacerlo, no hay nada que uno no pueda hacer, no es cuestión de nivel social, económico, sino del esfuerzo y dedicación de cada uno de nosotros.
La niña pequeña quedo sorprendida ante las palabras de su madre, pero aun así con una gran sonrisa le dice:
            -Lo que quiero ser de grande es ser como tu mamá, una Reina.
Al parecer la niña no había comprendido las palabras de la madre, pero sabía que algún día, cuando fuera el momento las entendería, por lo que no dijo mas y la abrazo fuertemente.
            -Claro que si…. Hija mía.
            Ahora lo comprendo todo, se lo que tengo que hacer. Mire mis brazos y ahí estaba el peluche, lo abrace fuertemente y me dije a mi misma. ``Voy a hacerlo… voy a ser Reina´´. Mire a mi alrededor y todo había vuelto a la normalidad, a la realidad.
Me dirigí a la puerta, la abrí y Salí, no me di cuenta que una persona estaba afuera y choque contra ella, era un empleado con un gran jarrón de flores, no le vi la cara pero sabía que era un hombre, cabello café y un poco largo.
            -Discúlpeme
Le dije inmediatamente después que casi lo tumbaba, no hizo señal de haberme escuchado y solamente siguió caminando sin mirar atrás.
Inmediatamente se dieron cuenta de mi presencia, pues el príncipe había estado preocupado por haberme ido de repente y desde entonces me habían estado buscando.
El príncipe al verme se acerco rápidamente, y después me pregunto:
            -¿Dónde has estado Claire? ¿Te encuentras bien?
Era demasiado exagerado estar tan preocupado solo por unos minutos de ausencia de mi parte.
            -Si, ¿Por qué no debería de estarlo?
         -Claire, han dado la alarma de que ha entrado un intruso al castillo, no sabemos quien es o que es lo que busca, pero no debe ser nada bueno.
         -Y ¿Hay alguna idea de donde puede estar?
         -No, pero mandare a varios guardias aquí para que vigilen.
         -Muchas gracias.
Lo primero que se me ocurrió es que podría atrasar la fecha de compromiso, me sentía muy presionada, pero llego por detrás de mí el Tío Ernest arruinando mis posibilidades:
            -Pero, no podemos atrasar la fecha de compromiso, sería un inconveniente.
El príncipe asintió con la cabeza, después me miro y al ver la presencia de mi Tío no me dio más que un beso en la mano y se marcho.
En cuanto se fue, el Tío me lanzo una mirada fría como si hubiera sabido lo que había pensado. Se retiro sin decirme una palabra, siempre me había faltado un padre y parecía que él lo sabía, y más a propósito me causaba dolor.
Me quede sola en el pasillo, no me gustaba esta sensación, lo que más me causaba dolor era darme cuenta de mi soledad, así que siempre trataba de no pensar en ella. Camine hacia dentro del castillo, un guardia me escolto hasta mi habitación por el peligro que había ese día.
Llegue a mi habitación e inmediatamente alguien entro a la habitación, era Antonia y tenía una cara preocupada. Cerró la puerta.
            -Claire, por favor dime qué te pasa
No podía creer que se hubiera dado cuenta, a caso lo sabía y solo me está probando o es solo un presentimiento.
-Teresa es tu Tía, pero últimamente te ha estado siguiendo y hablando más seguido, y viniendo de ella me preocupa que te este haciendo algo.
-Yo…- bajando la mirada
            -Por favor Claire- me levanto la mirada con su delicada y rasposa mano, puede que sea debido a todos estos años de trabajo que hasta sus manos han salido afectadas- solo quiero ayudarte…
Pensé seriamente en mentirle, pero ella siempre había encontrado la manera de distinguir cuando mentía y decía una verdad, no tenia opción.
            -Yo… estaba pensando en huir antes de comprometerme.
         -¿Qué? Fue ella la que te dio la idea.
         -¿Como lo sabes?
-Aunque no lo creas, siempre has sido muy responsable, siempre has pensado en los demás antes que en ti misma, no puedo pensar que se te hubiera ocurrido algo como eso a ti.
-Emm…-respire hondo hasta que pude pronunciar palabras- Ella me ha dado el día de hoy para responderle, y la verdad es que aun no se qué hacer.
Antonia se me acerco y me tomo los hombros, me miro a los ojos muy segura.
            -Escúchame bien Claire, te diré algo que tal vez no ha cruzado tu mente, y además independientemente de eso, quiero que tomes tu decisión.  Y sabes que de cualquier forma te apoyaría.
Asentí con la cabeza.
            -Teresa, nunca se había preocupado por ti ¿O sí? ¿Te has preguntado porque lo ha estado haciendo? Tengo una idea y no quiero que me malinterpretes… Angelina.
         -¿Angelina?- me sorprendió lo rápido que cambio de personaje la conversación
            -Cuando tus padres murieron, ellos vinieron para representarlos, pero… en realidad nunca han sido dueños…Reyes de estas tierras, Claire.
Esto me tomo de sorpresa, siempre creí que ellos habían tomado posesión aquí, pero no sabía lo que tenía que ver con la conversación.
            -Si desaparecieras, no quedaría nadie heredero a la corona… y esos derechos se pasarían a la siguiente familia…
         -Mis Tíos
         -Y por lo tanto quien  seria Reina fuera…
         -…Angelina
Fui tan ingenua, ¿cómo no pude verlo?, pero eso no podía descartar mi posibilidad de huir, tal vez ella lo hacía para que ella obtuviera el trono, pero eso también me beneficiaría a mí. A fin de cuenta, ella siempre había sido mejor que yo.
Nos quedamos en silencio, fue tan penetrante que hasta podía escuchar los latidos de mi corazón, y estoy segura que Antonia también podía hacerlo. Después de un rato de silencio, el guardia que estaba afuera de mi puerta, le señalo a Antonia que se retirara, ella asintió con la cabeza y se retiro de la habitación.
Al cerrarse la puerta, me sentí mas vacía que nada, ya no tenía ni idea de lo que iba a hacer, ni lo que pensaba, ni creía.
Pero tenía que tomar una decisión. Mi límite era antes de que se acabara este día.
*
Unas cuantas horas después, regrese a mi habitación, después de haberle dicho a la Tía Teresa lo que había decidido, parecía contenta a saber mi decisión, no pensaba en lo que ella quería, sino en lo que yo quería.
Me cambie el gran vestido por una bata larga y ligera de color rosado claro para dormir. Cuando me senté en mi cama, sentí un bulto cerca de mí, pero no tan pesado, era liviano, voltee para observar que era.
Era una pequeña gatita. Dormía pasivamente sobre mi cama, era de color blanco, peludo y esponjoso, lo supe porque pase mi mano sobre ella, tal hecho que hizo que se despertara.
            -No te asustes, no te hare daño.

Acerque mi mano, y esta correspondió ronronear y replegarse a mi mano, acercándose a mi brazo y llego a mi regazo. Se acomodo y comenzó a dormirse. Comencé a acariciarla, me acomode en mi cama dejándolo cerca de mí, lo coloque entre mis brazos y nos quedamos dormidas. Supongo que ambas.

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