martes, 8 de octubre de 2013

~Sinceridad después del Incauto~ Cap.12

12
Carta de despedida.
D
espués de la ceremonia, comenzó un baile, como aun no tenia pareja, me dispuse a pedirle a un príncipe que se encontraba solo.
            -Le gustaría bailar conmigo.
Parecía que le sorprendió, y debería, una mujer invitando a un hombre a bailar no era muy común que digamos.
            -Discúlpeme. Hagamos las cosas como deben ser.
         -Eh?- no sabía si esa respuesta era un sí o un no.
            -Angelina Lewrence. Me concede esta pieza.
Sonreí a tal expresión, no creí que en realidad le había avergonzado que yo lo hubiera invitado a bailar.
            -Con mucho gusto caballero.- le respondí dándole mi mano. El la tomo y nos dirigimos a donde estaban todos.
Comenzamos a bailar. A lo lejos, mire a Claire con Alexander, se veía feliz, parecía un cuento de hadas, presenciando su final feliz. Claire siempre había sido muy penosa, pero no era de las que se quedaba callada sobre lo que pensaba.
A pesar de que siempre le  han dicho que tiene que ser como yo. Responsable, inteligente, capaz de lo que se propone. No se han dado cuenta que es así, y mucho más. Solo que… después de la muerte de sus padres, comenzó a decaer. 
Juro por mi vida que siempre, no hubo día en el que no quise acercarme a ella y consolarla, ayudarla y estar con ella en sus momentos más difíciles. Pero me lo impidieron. Mis padres me prohibieron hablar, estar o convivir con ella a menos de que fuera completamente necesario. No podía desobedecerlos, por eso me odie todo este tiempo. 
Claire siempre era algo testaruda y tonta, pero no era en vano, siempre que alguien necesitaba ayuda, no importaba lo que fuera, ella hacia todo lo posible por ayudar. Aun recuerdo cuando trajo a la pequeña chica. Marlene.
``Yo me encontraba escondida detrás de una pared, pero aun así podía escuchar y ver la conversación de mis padres con Claire, sin que ellos se dieran cuenta. Claire alegaba, y a la vez pidiendo casi de rodillas que aceptaran a la chica que se encontraba ahí. Parecía en realidad decidida a convencerlos. Y fue así.´´
Desde ese entonces, comencé a admirar a Claire. Era extraño porque siempre la había vigilado sin que ella se diera cuenta, estos últimos días no debido a que mi madre me había procurado mucho. Pero siempre la había admirado, siempre quise ser como ella, romper las reglas por algo que en realidad vale la pena sin miedo al castigo. Era una cobarde. Siempre quise ser fuerte como ella. Tal vez ella no lo sepa, tal vez nunca lo sepa de mí, pero siempre ha sido mejor persona que yo, y por eso la admiro.
Hace un día, cuando logro tratar de tocar otro instrumento que no fuera el violín, me di cuenta de la disposición y el esfuerzo, aunque fuera mínimo, aunque a penas estuviera comenzando. Su esfuerzo por cambiar. Me di cuenta que no podía quedarme callada, no podía guardar mas lo que pensaba, aunque no le dije todo, pero estoy feliz de que hayamos vuelto a ser las de antes.
Los aplausos comenzaron.
            -Le gustaría acompañarme.
Me llamo la persona con la que bailaba, al parecer había bailado sin saberlo, había pensado demasiadas cosas en un momento.
            -Con gusto.
Le respondí, ``En cuanto me desocupe de esto iré a felicitar a Claire´´ Lo repetí en mi mente para que no se me olvidara. Pero era imposible que lo olvidara, lo pensé todo el tiempo. Acompañe al príncipe. Me presento a algunos de sus amigos, parientes entre otras personas que no conocía hasta ese momento. Hace unos momentos vi que Claire había salido al balcón, era seria mi oportunidad. Quería continuar pero no podía perder más tiempo.
            -Discúlpeme, pero tengo que arreglar un asunto pendiente.
El príncipe se sorprendió ante repentina despedida. Pero no me detuvo.
         -No hay problema. Vaya.
No había esperado su autorización, pero fue buena impresión esperar hasta que me lo hubiera dicho. Dicho esto me retire, camine rápidamente al balcón.  Salí rápidamente. Creí que estaba ahí, la vi salir, pero no estaba, mire hacia el jardín, hacia la fuente, los jardines principales. Nada. No estaba. ``Espero que no le haya pasado algo´´ pensé.
Antonia pasó frente a mí, la tome del hombro y le dije desesperada y algo preocupada:
            -No encuentro a Claire.
Antonia me miro con ojos de terror, parecía que no era común que desapareciera, y menos en una noche como esta. Ella, casi en susurro me respondió:
            -Le diré a los demás empleados que me ayuden a buscarla, tú ve a su habitación, es más probable que este ahí.
Asentí con la cabeza, ella se dirigió al patio, donde la mayoría de los empleados se encontraban, y yo  abrí paso entre la multitud para llegar a las escaleras y encaminarme a su habitación.
*
Abrí la puerta con desesperación, comencé a buscarla entre sus cosas, en el baño la cama, nada. Comencé a entrar en pánico. ¿Dónde estaba?
``Tranquilízate Angelina, tranquilízate, tal vez los empleados ya la han encontrado. Sera mejor que…´´
Un objeto llamo mi atención, era algo sobre su tocador, me dirigí para apreciar mas este objeto, al llegar me di cuenta que era una carta. Era un sobre blanco sin ningún remitente ni destinatario en ella, la abrí rápidamente, esto me estaba dando un mal presentimiento.


La abrí para leerla. Era la misma letra de Claire. Y decía:
Viernes 7 de Abril de 1647
Esta carta es para todas las personas que ya no volveré a ver jamás. Si estás leyendo esta carta es porque ya no estoy en el palacio, ni en el reino. Me he ido lejos, donde no podrán encontrarme. Estoy consciente que es muy irresponsable y egoísta de mi parte hacer esto, pero no quiero casarme. Me di cuenta que lo que más quiero es ser libre, a decir verdad nunca me ha gustado ser princesa, ni tampoco quiero ser Reyna.
Esta es mi despedida. No me busquen, porque no me encontraran.

Clarisse Lewrence.

No podía creerlo. Como pudo hacer esto.
Escuche que alguien había abierto la puerta de golpe.
            -Angelina, no la encontramos por ninguna parte, vine para confirmar que estaba… ¿Qué pasa?
Al parecer se dio cuenta de mi preocupación.
            -Se ha ido.
         -¿Qué?- me respondió con tono de incredulidad
            -Claire se ha ido. Mira.- estire mi mano y le di la carta para que la leyera. Mi voz sonó un poco quebrada, y las lágrimas comenzaron a brotarme de los ojos.
Esperé unos segundos para que la leyera por completo. No fue difícil adivinar que había terminado de leer, porque soltó un grito ahogado que lo detuvo su mano sobre su boca.
            -¿Qué opinas?- la verdad no podía creérmelo.
         -La persona que escribió esta carta no es Claire, de esto estoy segura, ella no es así. Y si se fuera, no solo diría las explicaciones, se despediría principalmente de todos nosotros, uno por uno, además es demasiado sentimental.- dijo con tanta seguridad que me dio fuerzas.
            -¿Los invitados?- pregunte seriamente
            -Se están retirando.
            -De acuerdo, debemos avisarle a mis padres. Debemos investigar esto a fondo y buscar a Claire.
No iba a rendirme tan fácil, ya la había recuperado, no iba a perderla de nuevo, además ahora puedo hacer mucho más para ayudar a encontrarla, es verdad lo que ha dicho Antonia, parece que ella también la conoce demasiado, al igual o más que yo, pero no dejare que manchen su nombre.

Tengo que encontrarla. 

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