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Carta de
despedida.
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espués de la
ceremonia, comenzó un baile, como aun no tenia pareja, me dispuse a pedirle a
un príncipe que se encontraba solo.
-Le
gustaría bailar conmigo.
Parecía que le
sorprendió, y debería, una mujer invitando a un hombre a bailar no era muy
común que digamos.
-Discúlpeme.
Hagamos las cosas como deben ser.
-Eh?- no sabía si esa respuesta era un sí o un no.
-Angelina
Lewrence. Me concede esta pieza.
Sonreí a tal
expresión, no creí que en realidad le había avergonzado que yo lo hubiera
invitado a bailar.
-Con
mucho gusto caballero.- le respondí dándole mi mano. El la tomo y nos
dirigimos a donde estaban todos.
Comenzamos a
bailar. A lo lejos, mire a Claire con Alexander, se veía feliz, parecía un
cuento de hadas, presenciando su final feliz. Claire siempre había sido muy
penosa, pero no era de las que se quedaba callada sobre lo que pensaba.
A pesar de que
siempre le han dicho que tiene que ser
como yo. Responsable, inteligente, capaz de lo que se propone. No se han dado
cuenta que es así, y mucho más. Solo que… después de la muerte de sus padres,
comenzó a decaer.
Juro por mi vida
que siempre, no hubo día en el que no quise acercarme a ella y consolarla,
ayudarla y estar con ella en sus momentos más difíciles. Pero me lo impidieron.
Mis padres me prohibieron hablar, estar o convivir con ella a menos de que
fuera completamente necesario. No podía desobedecerlos, por eso me odie todo
este tiempo.
Claire siempre
era algo testaruda y tonta, pero no era en vano, siempre que alguien necesitaba
ayuda, no importaba lo que fuera, ella hacia todo lo posible por ayudar. Aun recuerdo
cuando trajo a la pequeña chica. Marlene.
``Yo me
encontraba escondida detrás de una pared, pero aun así podía escuchar y ver la
conversación de mis padres con Claire, sin que ellos se dieran cuenta. Claire
alegaba, y a la vez pidiendo casi de rodillas que aceptaran a la chica que se
encontraba ahí. Parecía en realidad decidida a convencerlos. Y fue así.´´
Desde ese
entonces, comencé a admirar a Claire. Era extraño porque siempre la había
vigilado sin que ella se diera cuenta, estos últimos días no debido a que mi
madre me había procurado mucho. Pero siempre la había admirado, siempre quise
ser como ella, romper las reglas por algo que en realidad vale la pena sin
miedo al castigo. Era una cobarde. Siempre quise ser fuerte como ella. Tal vez
ella no lo sepa, tal vez nunca lo sepa de mí, pero siempre ha sido mejor
persona que yo, y por eso la admiro.
Hace un día,
cuando logro tratar de tocar otro instrumento que no fuera el violín, me di
cuenta de la disposición y el esfuerzo, aunque fuera mínimo, aunque a penas
estuviera comenzando. Su esfuerzo por cambiar. Me di cuenta que no podía
quedarme callada, no podía guardar mas lo que pensaba, aunque no le dije todo,
pero estoy feliz de que hayamos vuelto a ser las de antes.
Los aplausos
comenzaron.
-Le
gustaría acompañarme.
Me llamo la
persona con la que bailaba, al parecer había bailado sin saberlo, había pensado
demasiadas cosas en un momento.
-Con
gusto.
Le respondí, ``En
cuanto me desocupe de esto iré a felicitar a Claire´´ Lo repetí en mi mente
para que no se me olvidara. Pero era imposible que lo olvidara, lo pensé todo
el tiempo. Acompañe al príncipe. Me presento a algunos de sus amigos, parientes
entre otras personas que no conocía hasta ese momento. Hace unos momentos vi
que Claire había salido al balcón, era seria mi oportunidad. Quería continuar
pero no podía perder más tiempo.
-Discúlpeme,
pero tengo que arreglar un asunto pendiente.
El príncipe se
sorprendió ante repentina despedida. Pero no me detuvo.
-No
hay problema. Vaya.
No había esperado
su autorización, pero fue buena impresión esperar hasta que me lo hubiera
dicho. Dicho esto me retire, camine rápidamente al balcón. Salí rápidamente. Creí que estaba ahí, la vi
salir, pero no estaba, mire hacia el jardín, hacia la fuente, los jardines
principales. Nada. No estaba. ``Espero que no le haya pasado algo´´ pensé.
Antonia pasó
frente a mí, la tome del hombro y le dije desesperada y algo preocupada:
-No
encuentro a Claire.
Antonia me miro
con ojos de terror, parecía que no era común que desapareciera, y menos en una
noche como esta. Ella, casi en susurro me respondió:
-Le
diré a los demás empleados que me ayuden a buscarla, tú ve a su habitación, es
más probable que este ahí.
Asentí con la
cabeza, ella se dirigió al patio, donde la mayoría de los empleados se encontraban,
y yo abrí paso entre la multitud para
llegar a las escaleras y encaminarme a su habitación.
*
Abrí la puerta
con desesperación, comencé a buscarla entre sus cosas, en el baño la cama,
nada. Comencé a entrar en pánico. ¿Dónde estaba?
``Tranquilízate
Angelina, tranquilízate, tal vez los empleados ya la han encontrado. Sera mejor
que…´´
Un objeto llamo mi
atención, era algo sobre su tocador, me dirigí para apreciar mas este objeto,
al llegar me di cuenta que era una carta. Era un sobre blanco sin ningún remitente
ni destinatario en ella, la abrí rápidamente, esto me estaba dando un mal
presentimiento.
La abrí para
leerla. Era la misma letra de Claire. Y decía:
Viernes 7 de Abril de 1647
Esta carta es para todas las personas
que ya no volveré a ver jamás. Si estás leyendo esta carta es porque ya no
estoy en el palacio, ni en el reino. Me he ido lejos, donde no podrán
encontrarme. Estoy consciente que es muy irresponsable y egoísta de mi parte
hacer esto, pero no quiero casarme. Me di cuenta que lo que más quiero es ser
libre, a decir verdad nunca me ha gustado ser princesa, ni tampoco quiero ser
Reyna.
Esta es mi despedida. No me busquen,
porque no me encontraran.
Clarisse Lewrence.
No podía creerlo.
Como pudo hacer esto.
Escuche que
alguien había abierto la puerta de golpe.
-Angelina,
no la encontramos por ninguna parte, vine para confirmar que estaba… ¿Qué pasa?
Al parecer se dio
cuenta de mi preocupación.
-Se
ha ido.
-¿Qué?-
me respondió con tono de incredulidad
-Claire
se ha ido. Mira.- estire mi mano y le di la carta para que la leyera. Mi
voz sonó un poco quebrada, y las lágrimas comenzaron a brotarme de los ojos.
Esperé unos
segundos para que la leyera por completo. No fue difícil adivinar que había
terminado de leer, porque soltó un grito ahogado que lo detuvo su mano sobre su
boca.
-¿Qué
opinas?- la verdad no podía creérmelo.
-La
persona que escribió esta carta no es Claire, de esto estoy segura, ella no es
así. Y si se fuera, no solo diría las explicaciones, se despediría
principalmente de todos nosotros, uno por uno, además es demasiado sentimental.- dijo con tanta seguridad que me dio fuerzas.
-¿Los
invitados?- pregunte seriamente
-Se
están retirando.
-De
acuerdo, debemos avisarle a mis padres. Debemos investigar esto a fondo y
buscar a Claire.
No iba a rendirme
tan fácil, ya la había recuperado, no iba a perderla de nuevo, además ahora
puedo hacer mucho más para ayudar a encontrarla, es verdad lo que ha dicho Antonia,
parece que ella también la conoce demasiado, al igual o más que yo, pero no
dejare que manchen su nombre.
Tengo que
encontrarla.
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