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Reconciliación.
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Q
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ué extraño. Algo…
Abrí mis ojos, la
gatita estaba sobre mí, lambiéndome la cara y dándome pequeños golpecitos en mi
cabeza, la sensación de su lengua en mi mejilla era cálida y agradable, aunque
a la vez asquerosa.
Lo levante y lo
coloque de lado de mi, me senté y comencé a acariciarlo.
-Supongo
que hoy es el día.
Antonia entro a
mi habitación, no me había dado cuenta pero parecía que acababa de entrar,
cerró la puerta, me levante y me pregunto:
-¿Qué
le respondiste a Teresa?
Tenía una cara
seria, le dije directamente sin rodeos, seriamente.
-Le
dije que no.
Su cara seria se
convertido en una sonrisa de oreja a oreja, tal sonrisa reflejaba la alegría de
haber escuchado tal respuesta, se acerco a mí y me dio un gran abrazo, yo
también la abrace y después nos separamos por falta de aire.
Reaccione sobre
la pequeña criatura que estaba sobre mi cama, pero al voltear a ella, ya no
estaba, ``Que bien, se escondió´´
Pensé. Suspirando.
-Me
alegra que te quedes… Claire.
Sonreí, yo
también estaba alegre de haber decidió esto. Aún no puedo olvidar la reacción
de la Tía Teresa al decirle mi decisión. No parecía… ella.
-``No huiré´´
-``Ya veo…- bajando la mirada, de repente la levanta- …lo importante es que has elegido lo que has querido. Lo que tu corazón
quería.´´
``Estas palabras me
confundieron tanto que me dejaron sin habla. Tal vez no tenía malas
intenciones. Pero lo dicho esta dicho. No huiré´´
-``Si´´-
le respondí con seguridad.
-``Entonces…
te felicito por tu próximo compromiso.´´
``Se acerco a mí
y me abrazo, por impulso yo también lo hice.´´
Esa noche quedo
grabada tan clara y presente en mi memoria por toda mi vida. Nunca había visto
a la Tía Teresa tan comprensiva.
-¡Yo
también estoy feliz¡
-Y
más animada por lo que veo.
Me dio la
espalda, miro hacia la ventana, estaba cerrada, se acerco a ella y la abrió,
esta vez la luz no me encandilo, sino que más bien aclaro toda la habitación
muy cómodamente, ya no era una molestia. Como mis dudas ahora.
-Las
clases de la mañana no se cancelaran. A partir de las 12:00 am, tendrás tiempo
libre, el evento comenzara a las 7:00 pm, así que hasta las 5:00 pm tendrás el
día libre, ``Haz lo que te plazca´´
Esa acentuación
en la última oración llamo mi atención.
-¿``Haz
lo que te plazca´´?
-Así
ha dicho el Sr. Ernest.
Me lo había
imaginado.
Llego tropezando
y haciendo escándalo Marlene. Empujando la puerta y cayó al suelo al entrar,
pero cayó de espaldas, parecía que protegía algo entre sus brazos.
-¡Marlene¡,
¿qué pasa?- pregunto Antonia algo molesta
-Lo
recupere Claire, lo recupere.- contesto algo agitada
-¿Qué
has recuperado?- estaba algo confundida ante la respuesta.
Se sentó, después
de entre sus brazos levanto la pequeña gatita entre sus manos, y esta respondió
con un ``Miau´´.
No puede ser. Me
había librado del regaño, pero parece que no ocurrirá.
-Cuando
Antonia entraba, note que la gatita salió, supuse que era tuya, así que la
perseguí por todos lados hasta atraparla.
Marlene hizo una
cara de frustración al decir la parte ``por
todos lados´´, al parecer le había causado muchos problemas, pero fue
rápido el atraparla para el tiempo que tenia.
-Si
que es muy escurridiza la gatita- Marlene la bajo y la acomodo en el suelo,
la acaricio y esta se retiro.
Se acerco a mí y
comenzó a replegarse a mi pierna, como para llamar la atención, aun seguía con
mi mirada baja, no quería levantar la mirada y ver la de Antonia, ella odiaba
las mascotas, así que debería estar enojada en estos momentos.
Antonia puede ser
agradable, dulce, servicial y gentil. Pero cuando se enoja, es irreconocible.
-Claire…-
parecía que lo decía con su tono de siempre
-…
¿Si?- no pude evitar tener la mirada baja todavía.
-Esa
gatita… de donde ha salido. Lo más importante… ¿Cuánto tiempo la has tenido?
Estoy muerta.
Pensé.
-Hace
una noche.
Me quede en
silencio, mire a Marlene de reojo, parecía que aun no sabía lo que había
causado, solo esperaba el grito descontrolado de Antonia reclamándome y
llamándome al atención por la causa de la pequeña mascotita.
Levanto su pecho
tomando aire, cerré los ojos. Como si eso hiciera que no gritara.
-Uff…
que voy a hacer contigo Claire. Pero supongo que el día de hoy te salvaste.
Solo suspiro y
sonrió.
-A
fin de cuentas, hoy es un día especial para ti, y debe comenzar y terminar bien
¿No es así?
Parecía que
Marlene estaba confundida.
-Si… así es.- Le respondí directamente
y con una sonrisa en la cara.
-Apúrate.
Ya casi son las 8. Tienes clase de Historia a primera hora.
Asentí con la
cabeza, Antonia salió por la puerta y detrás de ella iba Marlene. Ella, antes
de salir se detuvo y se regreso corriendo hacia mí, me abrazo y me dijo.
-Me
alegra que te hayas quedado.
No respondí a
eso, solo le correspondí con otro abrazo. Después de eso se despego de mí, se
limpio las lágrimas con la cabeza baja, y de repente la levanto, sonriendo y
salió corriendo de la habitación.
``Supongo que solo pensaba en mi… y no
pensé en que a los demás también le afectaría´´.
Bueno, es hora de
cambiarme.
*
Me encamine a la
habitación donde se daban las clases, caminaba por el pasillo, había guardias
por todos lados, parecía que cada 2 metros había un par de guardias en
todos y cada uno de los pasillos, tanto
que me llego a incomodar.
Caminaba con la
mirada baja para no verlos a todos y cada uno a los ojos, pero parecía que
ellos solo tenían la mirada al frente para no incomodarme, aunque no servía de
mucho.
Camine
rápidamente hasta que de mi lado derecho se encontraba la puerta de la habitación,
la abrí lentamente. No había nadie, ni siquiera Angelina, que siempre llegaba
temprano, me acerque lentamente a mi silla y me senté. Comencé a juguetear con
mis pies colocándolos de distinta manera, hasta que escuche que la puerta se
abrió por detrás.
``Angelina´´ fue lo primero que pensé al escucharlo. No voltee, solo espere a que
llegara del lado izquierdo para sentarse en su silla, como lo había hecho todos
los años. Pero para mi sorpresa paso por mi lado derecho, paso el maestro que
nos enseñaba historia, geografía y algunas más materias.
``Angelina llegara tarde´´ Era algo que no ocurría nunca, me sorprendió y hasta me hizo dudar de
su seguridad, ella nunca llegaba tarde.
-De
acuerdo Angelina esperemos a…
Al parecer el
creía que era Angelina la que se encontraba en la habitación, cuando me vio a
mí, se quedo callado y sorprendido al igual que a mí.
-Oh,
bueno, Clarisse. Esperemos a que Angelina llegue.
-Si
No respondí más.
Se volteo y coloco algunos libros en la mesa y comenzó a preparan un pizarrón, mapas
y demás. Nunca me había puesto a ver cómo era aquel maestro, tenía un traje que
parecía costoso, elegante, pero en realidad era una copia.
Parecía un poco viejo,
pero su edad rondaría los 40 a 45 años. Su cabello era negro, un poco gris, su
piel estaba clara, un poco dañada por el sol, era alto y delgado. Cuando se dio
cuenta de que lo observaba dejo de hacer lo que hacía y volteo completamente
hacia mí.
-Srta.
Clarisse ¿Se encuentra bien?
-Eh?
¿Me veo mal?
-Bueno,
se ve algo distraída y, nunca había llegado temprano a clases.
-Yo
tampoco lo creí, y menos que Ángela aun no hubiera llegado.
Soltó una pequeña
carcajada, y después se detuvo, era extraño que conviviera con mis maestros, Angelina
siempre era la que lo hacía, yo no.
-Bueno,
felicidades anticipadas por su compromiso.
No respondí, pero
debía estar feliz, además sentía algo por el príncipe, tal vez no fuera ahora
amor, pero tal vez con el tiempo algo retoñaría.
-Clarisse.
-Eh?
-Estas
feliz ¿verdad? He escuchado que Alexander es una buena persona, además, yo
llegue a darle clases, no por mucho tiempo porque termino el curso tan rápidamente
que después comenzó a ayudar a su padre con los negocios de la familia.
-No
lo sabía.- parecía tonta al solo haberme
interesado por su físico.
-Oh,
entonces parece que te enamoraste de él.- con un tono un poco agudo.
-N...no,
uno no puede enamorase así por así.
-Clarisse,
el amor no tiene razón de ser. Solo… ocurre. Así que no te avergüences por lo
que sientas… nunca.
Llevo su mano a
mi cabeza y comenzó a alborotar mi cabello, primero me pareció molesto pero
después fue… agradable. Retiro de golpe su mano cuando escuchamos que la puerta
se había abierto.
El se retiro y
después se acomodo continuando con sus actividades, Angelina se sentó en su silla
del lado izquierdo.
-Perdón
por la tardanza.
-No
hay problema Angelina, solo procura que no vuelva a ocurrir.
Le respondió el
maestro. Inmediatamente comenzó a dar la clase, por fin puse atención en esta
clase, quería superarme a mí misma. Algo que no había hecho durante los últimos
años, solo los había desperdiciado, y ahora era hora de recuperar el tiempo
perdido.
Note la mirada de
Angelina desde que había llegado, me estaba mirando, más que nada parecía que
me analizaba. Tal vez era por el cambio repentino de actitud, o no sé por qué.
La clase
transcurrió tranquila, después llego el maestro de Música, me pidió que tratara
de tocar el piano, pero no logre hacerlo muy bien que digamos. Ángela, se sentó
a mi lado y comenzó a tratar de ayudarme a tocarlo, al final casi lograba
hacerlo a la perfección.
Antes de que el
maestro se retirara, me mando llamar.
-Clarisse,
no sé qué es lo que te está pasando… pero sigue así.
Toda mi vida, los
maestros me llamaban la atención, pero hoy, hoy me han felicitado, me han dado
alas de que puedo continuar, el maestro anterior también me había dicho algo
parecido, me sentía… feliz.
Las demás clases
transcurrieron igual, solo tenía que poner mi esfuerzo en lo que hacía y los
demás me apoyaban, no tenía que hacer las cosas yo sola, siempre había alguien
quien me apoyaba.
Al sonar las 2:00
pm. Se acabaron todas las clases, me levante, para mi sorpresa, Angelina me
llamo, casi en susurro, pero logre escucharla lo suficiente para detenerme y voltear.
-Claire.
-¿Angelina?
¿Qué ocurre?
Estaba demasiado
sorprendida para decirle más, tenía tantas preguntas y tantas cosas por
contarle, pero era demasiado precipitado.
-¿Podríamos…hablar?
No podía
responder, ¡Claro que si¡ era algo que había esperado desde hace mucho tiempo,
que volviéramos a ser tan cercanas como antes, pero no respondí de esa manera.
-Claro.
No pude decir
más.
*
Caminamos por los
pasillos, solo la seguía, ni siquiera sabía el destino al cual nos dirigíamos,
pero ese era la menor de mis preocupaciones. Después de tanto tiempo ¿Por qué
ahora? ¿Por qué había tenido que esperar hasta ahora? Este y muchos
pensamientos pasaban por mi cabeza en ese instante. Su voz me despertó de mis
pensamientos.
-Yo…
-
Claire, quiero aprovechar el tiempo libre que tenemos para hablar.
-Esta
bien.
Continuamos
caminando, al parecer no quería hablar hasta llegar a donde sea que debiéramos
llegar.
No me di cuenta
del camino que tomábamos, pero después comencé a reconocerlo. Íbamos hacia el
jardín.
Nos sentamos
debajo de un árbol, daba una sombra muy agradable, y refrescaba en estas
temporadas de calor. Mire a Angelina, parecía que me quería decir algo pero no
le salían las palabras, así que intente ayudarla. La tome de la mano para
tranquilizarla, al parecer funciono.
-Gracias-
me dijo algo aliviada.
-No
hay de que, Angelina, que te pongas nerviosa no es algo común en ti.
-
Eso es porque contigo es diferente, tú eres mi prima, y… no me he comportado
como tal. Quiero disculparme por todos estos años en los que te ignore, te abandone,
cuando más me necesitabas. Pero, era lo mejor para ti. Es lo que siempre me
decía mi padre. Perdóname.
Me quede en
silencio por un momento. Después le respondí.
-¿Recuerdas…
que siempre jugábamos aquí, en este mismo jardín cuando mis padres aun… vivían?
-Si…
recuerdo, siempre jugábamos en aquel árbol.-Señalando un gran
árbol de flores blancas- Siempre había
flores de ese tipo en el suelo. Hm, hacíamos coronas de flores y jugábamos a
las princesas.
-(Sonreí)
Cuando ellos estaban, siempre era feliz,
todos los días, sin excepción, su simple presencia me hacia feliz, aunque no me
mostraran tal vez aprecio o cariño. Después de su muerte, ustedes llegaron.
Creí que tal vez podrían curar la herida en mi corazón. Pero en vez de eso,
sentí que cavaban más en ella.
Al parecer ella
se dio cuenta de la indirecta, más que nada se veía apenada, en realidad quería
arreglar las cosas conmigo.
-Pero,
eso es lo que creía hasta hace poco. Me di cuenta, que en realidad si era por
mi propio bien. En realidad querían que me convirtiera…
Parecía que le
había robado su dialogo, puesto que me interrumpió y continuo con lo que le iba
a decir.
-…
en una mujer, no… no solo en una mujer, sino en una futura reina -note que
agacho la mirada y comenzó a llorar y a quebrar la voz- Una reina que se valiera por sí misma, que tuviera un marido que la
protegiera, pero que ella fuera tan fuerte como él, como para defenderse ella
sola. Una reina… que fuera fuerte a pesar de las malas experiencias y que no le
afectara lo que hicieran los demás… una reina…- volteándome a ver, su rostro
estaba lleno de lagrimas, note que yo también estaba igual o peor que
ella- una hija… y una hermana de la cual
estar orgullosos.
Al vernos
mutuamente en la condición en la que estábamos, era de esperar que necesitáramos
un abrazo. Inmediatamente nos abrazamos, y rompimos en llanto. Siempre la había
visto tan lejana a mí, pero estaba más cerca de lo que imaginaba.
-Me
di cuenta… que has comenzado a comprender el mensaje. Aunque fuera solo un día…
lo supe.
Aun no nos despegábamos, sentía como que necesitaba llorar un poco
más, pero no podías quedarnos así, nos despegamos y comencé a limpiar mis
lagrimas, Angelina, saco un pañuelo para limpiar las suyas, después saco otro y
me lo ofreció.
-Angelina…
gracias. Y… tal vez sea algo atrasado a lo que esperabas pero…si… te perdono
- Gracias Claire. – sonriéndome, sentía que su sonrisa transmitía
una gran calidez que casi me hizo estremecerme.
Ya no quería llorar, quería reír, estaba contenta de que esto se
hubiera arreglado. A pesar de que nunca se había mostrado como un problema.
-Y… ¿qué te parece, si hacemos algunas coronas de flores hasta que se
hagan las 5:00?- le dije mientras me levantaba.
Ella también se levanto y con una sonrisa me respondió.
-Esta bien. Vamos.
Corrimos hacia el árbol y comenzamos a juntar unas ramas, después, a
cortar algunas pequeñas flores que tenía el árbol, ya no había tiradas porque a
la Tía Teresa le molestaban las flores, aunque se vería mal que las quitaran,
solamente no le gustaba que estuvieran en el suelo ni por un segundo.
Así pasó la tarde, comencé a hacer una para Ángela, y ella me dijo que
me haría una a mí. Fue algo que no me esperaba, pero `` por algo pasan las
cosas´´, además me di cuenta de algo.
Siempre había estado quejándome de que, después de la muerte de mis
padres, me había quedado sola, me quejaba… de mis Tíos, sobre su mal rol de
padres y de Angelina, que me había abandonado después de esto. Pero… estaba tan
preocupada en mi, en pensar en lo que no tenia, lo que había perdido… que no me
di cuenta de la realidad, y de lo que tenia ahora. Los Tíos y Angelina siempre
se habían preocupado por mí, Antonia siempre parecía como mi segunda madre, y
Marlene, parecía mi pequeña hermana menor.
Mis maestros, empleados, todos me apoyaban.
No estoy pensando que no quisiera a mis padres devuelta, en realidad
es lo que deseo más que nada. Pero, cuando una puerta se cierra, muchas se
abren. Y sin darme cuenta, mi familia ya había incrementado. Y por poco, pierdo
lo que tengo ahora.
El tiempo transcurrió tan rápido, ya era hora de arreglarse. Note que
muchos empleados ya habían comenzado a trabajar en los preparativos, tal vez ya
llevaban horas trabajando, y no lo había notado.
-Creo que es hora de irnos.- me dijo Angelina algo triste- tienes que cambiarte.
-Si,
lo sé.
-No
estés nerviosa. Además alégrate, hoy te comprometerás con Alexander, tal vez
digas que no quieres casarte con alguien que no conoces, pero… te vi ayer
cuando paseaban. En realidad te gusta…
-Si…
pero el…
-Y
tú le gustas también. Tal vez sea ahora por compromiso- tomando mi mano- pero no
pierdas la esperanza que pueda haber algo más que solo compromiso en eso.
Note tanta seguridad en ella que no pude evitar alegrarme ante sus
palabras. Sonreí y nos levantamos, ella camino hacia la derecha, donde estaba
su habitación, y yo la seguía, cuando nos topamos con Antonia. Ella, en tono
molesto, me tomo de la mano y me jalo diciéndome.
-Claire ¿Dónde has estado? Debes entrar a darte una ducha e
inmediatamente a prepárate para el baile de esta noche.
Aun me seguía jalando, ya nos habíamos adelantado a Angelina, voltee a
verla, estaba sonriente y algo confundida por la escena presenciada, pero aun
así parecía contenta, no podía culparla, yo también lo estaba.
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