martes, 8 de octubre de 2013

~Sinceridad después del Incauto~ Cap.10

10
Reconciliación.
Q
ué extraño. Algo…
Abrí mis ojos, la gatita estaba sobre mí, lambiéndome la cara y dándome pequeños golpecitos en mi cabeza, la sensación de su lengua en mi mejilla era cálida y agradable, aunque a la vez asquerosa.
Lo levante y lo coloque de lado de mi, me senté y comencé a acariciarlo.
            -Supongo que hoy es el día.
Antonia entro a mi habitación, no me había dado cuenta pero parecía que acababa de entrar, cerró la puerta, me levante y me pregunto:
            -¿Qué le respondiste a Teresa?
Tenía una cara seria, le dije directamente sin rodeos, seriamente.
            -Le dije que no.
Su cara seria se convertido en una sonrisa de oreja a oreja, tal sonrisa reflejaba la alegría de haber escuchado tal respuesta, se acerco a mí y me dio un gran abrazo, yo también la abrace y después nos separamos por falta de aire.
Reaccione sobre la pequeña criatura que estaba sobre mi cama, pero al voltear a ella, ya no estaba, ``Que bien, se escondió´´ Pensé. Suspirando.
            -Me alegra que te quedes… Claire.
Sonreí, yo también estaba alegre de haber decidió esto. Aún no puedo olvidar la reacción de la Tía Teresa al decirle mi decisión. No parecía… ella.
-``No huiré´´
-``Ya veo…- bajando la mirada, de repente la levanta- …lo importante es que has elegido lo que has querido. Lo que tu corazón quería.´´
``Estas palabras me confundieron tanto que me dejaron sin habla. Tal vez no tenía malas intenciones. Pero lo dicho esta dicho. No huiré´´
            -``Si´´- le respondí con seguridad.
            -``Entonces… te felicito por tu próximo compromiso.´´
``Se acerco a mí y me abrazo, por impulso yo también lo hice.´´
Esa noche quedo grabada tan clara y presente en mi memoria por toda mi vida. Nunca había visto a la Tía Teresa tan comprensiva.       
            -¡Yo también estoy feliz¡
         -Y más animada por lo que veo.
Me dio la espalda, miro hacia la ventana, estaba cerrada, se acerco a ella y la abrió, esta vez la luz no me encandilo, sino que más bien aclaro toda la habitación muy cómodamente, ya no era una molestia. Como mis dudas ahora.
            -Las clases de la mañana no se cancelaran. A partir de las 12:00 am, tendrás tiempo libre, el evento comenzara a las 7:00 pm, así que hasta las 5:00 pm tendrás el día libre, ``Haz lo que te plazca´´
Esa acentuación en la última oración llamo mi atención.
            -¿``Haz lo que te plazca´´?
         -Así ha dicho el Sr. Ernest.
Me lo había imaginado.
Llego tropezando y haciendo escándalo Marlene. Empujando la puerta y cayó al suelo al entrar, pero cayó de espaldas, parecía que protegía algo entre sus brazos.
            -¡Marlene¡, ¿qué pasa?- pregunto Antonia algo molesta
            -Lo recupere Claire, lo recupere.- contesto algo agitada
            -¿Qué has recuperado?- estaba algo confundida ante la respuesta.
Se sentó, después de entre sus brazos levanto la pequeña gatita entre sus manos, y esta respondió con un ``Miau´´.
No puede ser. Me había librado del regaño, pero parece que no ocurrirá.
            -Cuando Antonia entraba, note que la gatita salió, supuse que era tuya, así que la perseguí por todos lados hasta atraparla.
Marlene hizo una cara de frustración al decir la parte ``por todos lados´´, al parecer le había causado muchos problemas, pero fue rápido el atraparla para el tiempo que tenia.
            -Si que es muy escurridiza la gatita- Marlene la bajo y la acomodo en el suelo, la acaricio y esta se retiro.
Se acerco a mí y comenzó a replegarse a mi pierna, como para llamar la atención, aun seguía con mi mirada baja, no quería levantar la mirada y ver la de Antonia, ella odiaba las mascotas, así que debería estar enojada en estos momentos.
Antonia puede ser agradable, dulce, servicial y gentil. Pero cuando se enoja, es irreconocible.
            -Claire…- parecía que lo decía con su tono de siempre
            -… ¿Si?- no pude evitar tener la mirada baja todavía.
            -Esa gatita… de donde ha salido. Lo más importante… ¿Cuánto tiempo la has tenido?
Estoy muerta. Pensé.
            -Hace una noche.
Me quede en silencio, mire a Marlene de reojo, parecía que aun no sabía lo que había causado, solo esperaba el grito descontrolado de Antonia reclamándome y llamándome al atención por la causa de la pequeña mascotita.
Levanto su pecho tomando aire, cerré los ojos. Como si eso hiciera que no gritara.
            -Uff… que voy a hacer contigo Claire. Pero supongo que el día de hoy te salvaste.
Solo suspiro y sonrió.
            -A fin de cuentas, hoy es un día especial para ti, y debe comenzar y terminar bien ¿No es así?
Parecía que Marlene estaba confundida.
            -Si… así es.- Le respondí directamente y con una sonrisa en la cara.
            -Apúrate. Ya casi son las 8. Tienes clase de Historia a primera hora.
Asentí con la cabeza, Antonia salió por la puerta y detrás de ella iba Marlene. Ella, antes de salir se detuvo y se regreso corriendo hacia mí, me abrazo y me dijo.
            -Me alegra que te hayas quedado.
No respondí a eso, solo le correspondí con otro abrazo. Después de eso se despego de mí, se limpio las lágrimas con la cabeza baja, y de repente la levanto, sonriendo y salió corriendo de la habitación.
``Supongo que solo pensaba en mi… y no pensé en que a los demás también le afectaría´´.
Bueno, es hora de cambiarme.
*
Me encamine a la habitación donde se daban las clases, caminaba por el pasillo, había guardias por todos lados, parecía que cada 2 metros había un par de guardias en todos  y cada uno de los pasillos, tanto que me llego a incomodar.
Caminaba con la mirada baja para no verlos a todos y cada uno a los ojos, pero parecía que ellos solo tenían la mirada al frente para no incomodarme, aunque no servía de mucho.
Camine rápidamente hasta que de mi lado derecho se encontraba la puerta de la habitación, la abrí lentamente. No había nadie, ni siquiera Angelina, que siempre llegaba temprano, me acerque lentamente a mi silla y me senté. Comencé a juguetear con mis pies colocándolos de distinta manera, hasta que escuche que la puerta se abrió por detrás.
``Angelina´´ fue lo primero que pensé al escucharlo. No voltee, solo espere a que llegara del lado izquierdo para sentarse en su silla, como lo había hecho todos los años. Pero para mi sorpresa paso por mi lado derecho, paso el maestro que nos enseñaba historia, geografía y algunas más materias.
``Angelina llegara tarde´´ Era algo que no ocurría nunca, me sorprendió y hasta me hizo dudar de su seguridad, ella nunca llegaba tarde.
            -De acuerdo Angelina esperemos a…
Al parecer el creía que era Angelina la que se encontraba en la habitación, cuando me vio a mí, se quedo callado y sorprendido al igual que a mí.
            -Oh, bueno, Clarisse. Esperemos a que Angelina llegue.
         -Si
No respondí más. Se volteo y coloco algunos libros en la mesa y comenzó a preparan un pizarrón, mapas y demás. Nunca me había puesto a ver cómo era aquel maestro, tenía un traje que parecía costoso, elegante, pero en realidad era una copia.
Parecía un poco viejo, pero su edad rondaría los 40 a 45 años. Su cabello era negro, un poco gris, su piel estaba clara, un poco dañada por el sol, era alto y delgado. Cuando se dio cuenta de que lo observaba dejo de hacer lo que hacía y volteo completamente hacia mí.
            -Srta. Clarisse ¿Se encuentra bien?
         -Eh? ¿Me veo mal?
         -Bueno, se ve algo distraída y, nunca había llegado temprano a clases.
         -Yo tampoco lo creí, y menos que Ángela aun no hubiera llegado.
Soltó una pequeña carcajada, y después se detuvo, era extraño que conviviera con mis maestros, Angelina siempre era la que lo hacía, yo no.
            -Bueno, felicidades anticipadas por su compromiso.
No respondí, pero debía estar feliz, además sentía algo por el príncipe, tal vez no fuera ahora amor, pero tal vez con el tiempo algo retoñaría.
            -Clarisse.
         -Eh?
            -Estas feliz ¿verdad? He escuchado que Alexander es una buena persona, además, yo llegue a darle clases, no por mucho tiempo porque termino el curso tan rápidamente que después comenzó a ayudar a su padre con los negocios de la familia.
         -No lo sabía.- parecía tonta al solo haberme interesado por su físico.
            -Oh, entonces parece que te enamoraste de él.- con un tono un poco agudo.
            -N...no, uno no puede enamorase así por así.
            -Clarisse, el amor no tiene razón de ser. Solo… ocurre. Así que no te avergüences por lo que sientas… nunca.
Llevo su mano a mi cabeza y comenzó a alborotar mi cabello, primero me pareció molesto pero después fue… agradable. Retiro de golpe su mano cuando escuchamos que la puerta se había abierto.
El se retiro y después se acomodo continuando con sus actividades, Angelina se sentó en su silla del lado izquierdo.
            -Perdón por la tardanza.
         -No hay problema Angelina, solo procura que no vuelva a ocurrir.
Le respondió el maestro. Inmediatamente comenzó a dar la clase, por fin puse atención en esta clase, quería superarme a mí misma. Algo que no había hecho durante los últimos años, solo los había desperdiciado, y ahora era hora de recuperar el tiempo perdido.
Note la mirada de Angelina desde que había llegado, me estaba mirando, más que nada parecía que me analizaba. Tal vez era por el cambio repentino de actitud, o no sé por qué.
La clase transcurrió tranquila, después llego el maestro de Música, me pidió que tratara de tocar el piano, pero no logre hacerlo muy bien que digamos. Ángela, se sentó a mi lado y comenzó a tratar de ayudarme a tocarlo, al final casi lograba hacerlo a  la perfección.
Antes de que el maestro se retirara, me mando llamar.
            -Clarisse, no sé qué es lo que te está pasando… pero sigue así.
Toda mi vida, los maestros me llamaban la atención, pero hoy, hoy me han felicitado, me han dado alas de que puedo continuar, el maestro anterior también me había dicho algo parecido, me sentía… feliz.
Las demás clases transcurrieron igual, solo tenía que poner mi esfuerzo en lo que hacía y los demás me apoyaban, no tenía que hacer las cosas yo sola, siempre había alguien quien me apoyaba.
Al sonar las 2:00 pm. Se acabaron todas las clases, me levante, para mi sorpresa, Angelina me llamo, casi en susurro, pero logre escucharla lo suficiente para detenerme y voltear.
            -Claire.
         -¿Angelina? ¿Qué ocurre?
Estaba demasiado sorprendida para decirle más, tenía tantas preguntas y tantas cosas por contarle, pero era demasiado precipitado.
            -¿Podríamos…hablar?
No podía responder, ¡Claro que si¡ era algo que había esperado desde hace mucho tiempo, que volviéramos a ser tan cercanas como antes, pero no respondí de esa manera.
            -Claro.
No pude decir más.
*
Caminamos por los pasillos, solo la seguía, ni siquiera sabía el destino al cual nos dirigíamos, pero ese era la menor de mis preocupaciones. Después de tanto tiempo ¿Por qué ahora? ¿Por qué había tenido que esperar hasta ahora? Este y muchos pensamientos pasaban por mi cabeza en ese instante. Su voz me despertó de mis pensamientos.
            -Yo…
            - Claire, quiero aprovechar el tiempo libre que tenemos para hablar.
         -Esta bien.
Continuamos caminando, al parecer no quería hablar hasta llegar a donde sea que debiéramos llegar.
No me di cuenta del camino que tomábamos, pero después comencé a reconocerlo. Íbamos hacia el jardín.
Nos sentamos debajo de un árbol, daba una sombra muy agradable, y refrescaba en estas temporadas de calor. Mire a Angelina, parecía que me quería decir algo pero no le salían las palabras, así que intente ayudarla. La tome de la mano para tranquilizarla, al parecer funciono.
            -Gracias- me dijo algo aliviada.
            -No hay de que, Angelina, que te pongas nerviosa no es algo común en ti.
         - Eso es porque contigo es diferente, tú eres mi prima, y… no me he comportado como tal. Quiero disculparme por todos estos años en los que te ignore, te abandone, cuando más me necesitabas. Pero, era lo mejor para ti. Es lo que siempre me decía mi padre. Perdóname.
Me quede en silencio por un momento. Después le respondí.
            -¿Recuerdas… que siempre jugábamos aquí, en este mismo jardín cuando mis padres aun… vivían?
         -Si… recuerdo, siempre jugábamos en aquel árbol.-Señalando un gran árbol de flores blancas- Siempre había flores de ese tipo en el suelo. Hm, hacíamos coronas de flores y jugábamos a las princesas.
            -(Sonreí) Cuando ellos estaban, siempre era feliz, todos los días, sin excepción, su simple presencia me hacia feliz, aunque no me mostraran tal vez aprecio o cariño. Después de su muerte, ustedes llegaron. Creí que tal vez podrían curar la herida en mi corazón. Pero en vez de eso, sentí que cavaban más en ella.
Al parecer ella se dio cuenta de la indirecta, más que nada se veía apenada, en realidad quería arreglar las cosas conmigo.
            -Pero, eso es lo que creía hasta hace poco. Me di cuenta, que en realidad si era por mi propio bien. En realidad querían que me convirtiera…
Parecía que le había robado su dialogo, puesto que me interrumpió y continuo con lo que le iba a decir.
            -… en una mujer, no… no solo en una mujer, sino en una futura reina -note que agacho la mirada y comenzó a llorar y a quebrar la voz- Una reina que se valiera por sí misma, que tuviera un marido que la protegiera, pero que ella fuera tan fuerte como él, como para defenderse ella sola. Una reina… que fuera fuerte a pesar de las malas experiencias y que no le afectara lo que hicieran los demás… una reina…- volteándome a ver, su rostro estaba lleno de lagrimas, note que yo también estaba igual o peor que ella-  una hija… y una hermana de la cual estar orgullosos.
Al vernos mutuamente en la condición en la que estábamos, era de esperar que necesitáramos un abrazo. Inmediatamente nos abrazamos, y rompimos en llanto. Siempre la había visto tan lejana a mí, pero estaba más cerca de lo que imaginaba.
            -Me di cuenta… que has comenzado a comprender el mensaje. Aunque fuera solo un día… lo supe.
Aun no nos despegábamos, sentía como que necesitaba llorar un poco más, pero no podías quedarnos así, nos despegamos y comencé a limpiar mis lagrimas, Angelina, saco un pañuelo para limpiar las suyas, después saco otro y me lo ofreció.
            -Angelina… gracias. Y… tal vez sea algo atrasado a lo que esperabas pero…si… te perdono
            - Gracias Claire. – sonriéndome, sentía que su sonrisa transmitía una gran calidez que casi me hizo estremecerme.
Ya no quería llorar, quería reír, estaba contenta de que esto se hubiera arreglado. A pesar de que nunca se había mostrado como un problema.
            -Y… ¿qué te parece, si hacemos algunas coronas de flores hasta que se hagan las 5:00?- le dije mientras me levantaba.
Ella también se levanto y con una sonrisa me respondió.
            -Esta bien. Vamos.
Corrimos hacia el árbol y comenzamos a juntar unas ramas, después, a cortar algunas pequeñas flores que tenía el árbol, ya no había tiradas porque a la Tía Teresa le molestaban las flores, aunque se vería mal que las quitaran, solamente no le gustaba que estuvieran en el suelo ni por un segundo. 
Así pasó la tarde, comencé a hacer una para Ángela, y ella me dijo que me haría una a mí. Fue algo que no me esperaba, pero `` por algo pasan las cosas´´, además me di cuenta de algo.
Siempre había estado quejándome de que, después de la muerte de mis padres, me había quedado sola, me quejaba… de mis Tíos, sobre su mal rol de padres y de Angelina, que me había abandonado después de esto. Pero… estaba tan preocupada en mi, en pensar en lo que no tenia, lo que había perdido… que no me di cuenta de la realidad, y de lo que tenia ahora. Los Tíos y Angelina siempre se habían preocupado por mí, Antonia siempre parecía como mi segunda madre, y Marlene, parecía mi pequeña hermana menor.  Mis maestros, empleados, todos me apoyaban.
No estoy pensando que no quisiera a mis padres devuelta, en realidad es lo que deseo más que nada. Pero, cuando una puerta se cierra, muchas se abren. Y sin darme cuenta, mi familia ya había incrementado. Y por poco, pierdo lo que tengo ahora.
El tiempo transcurrió tan rápido, ya era hora de arreglarse. Note que muchos empleados ya habían comenzado a trabajar en los preparativos, tal vez ya llevaban horas trabajando, y no lo había notado.
            -Creo que es hora de irnos.- me dijo Angelina algo triste- tienes que cambiarte.
         -Si, lo sé.
         -No estés nerviosa. Además alégrate, hoy te comprometerás con Alexander, tal vez digas que no quieres casarte con alguien que no conoces, pero… te vi ayer cuando paseaban. En realidad te gusta…
         -Si… pero el…
         -Y tú le gustas también. Tal vez sea ahora por compromiso- tomando mi mano- pero no pierdas la esperanza que pueda haber algo más que solo compromiso en eso.
Note tanta seguridad en ella que no pude evitar alegrarme ante sus palabras. Sonreí y nos levantamos, ella camino hacia la derecha, donde estaba su habitación, y yo la seguía, cuando nos topamos con Antonia. Ella, en tono molesto, me tomo de la mano y me jalo diciéndome.
            -Claire ¿Dónde has estado? Debes entrar a darte una ducha e inmediatamente a prepárate para el baile de esta noche.
Aun me seguía jalando, ya nos habíamos adelantado a Angelina, voltee a verla, estaba sonriente y algo confundida por la escena presenciada, pero aun así parecía contenta, no podía culparla, yo también lo estaba.


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