martes, 8 de octubre de 2013

~Sinceridad después del Incauto~ Cap.7

7
La Primera Impresión.
M
e quede un momento en shock, no creí que me pondría tan nerviosa por el simple hecho de decirme que ya era momento de conocer a quien sería mi futuro marido.
            -Hay que bajar rápido.
Antonia me tomo de la mano, y Marlene también nos siguió, salimos disparadas de la habitación directo a la entrada principal del castillo. Comenzamos a correr lo más rápido que pudimos, después de mucho correr, recorrer pasillos enormes, atravesar puertas, bajar escaleras, atravesar personas para llegar. Lo logramos, llegamos justo a tiempo para que las puertas se abrieran, mis tíos ya estaban en la entrada acomodados, y Angelina a lado de ellos, llegue agitada y me acomode de lado de Angelina, el Tío Ernest me lanzo una mirada asesina que me decía- Llegaste tarde.
Antonia se había acomodado del lado izquierdo, opuesto a nosotros, donde se encontraba también Marlene y el resto de los sirvientes.
Cuando de repente, el anunciador nombro a los visitantes:
            -El príncipe Alexander  Basterra
Entonces llego el momento, comenzó a entrar a la sala, parecía más agradable de lo normal, pero no era bueno confiarse, como dicen, ``Las apariencias engañan´´.
            -La Reyna Carmela de Basterra
No me esperaba que también conociera a mi suegra de anticipo, pero ella parecía más agradable que mi Tía.
Ambos comenzaron a caminar hacia nosotros, la Reyna Carmela llevaba un vestido ampón con holanes y adornos alrededor, muy exagerado para mi gusto. El príncipe, que llevaba un traje negro con una corbata y detalles de color azul rey,(que ironía), su cabello era corto y rubio, y más brillante que el mío, por un segundo me dio envidia. Me dirigió una sonrisa, a lo que yo respondí rápidamente, además hizo que me sonrojara ¿Por qué me sentía así? Ni siquiera lo conocía, además, uno no se debe dejar guiar por las apariencias, pero al pensar en esto, Angelina, que ahora estaba a lado mío, me susurro.
            -Tranquila Claire, estas toda roja.
Lance una exclamación ahogada por la pena de pensar como me veía y lo que los demás pensaran, me lleve la mano a la boca, y solo mire hacia el suelo, no quería que se dieran cuenta de cómo estaba.
            ``Tranquilízate Claire, tranquila, no es más que…´´
Cuando de repente escuche que alguien se acerco frente a mí, eran zapatos negros, grandes y brillantes, entonces escuche su voz tan clara y profunda.
            -Señorita Clarisse ¿Se encuentra bien?
Levante la mirada, ¡Era él¡ El príncipe. Tenía una mirada de preocupación por haber bajado la mirada y mi cambio drástico de color de piel.
            -S...si, e...stoy bien.
``Claire, por dios, deja de tartamudear´´ Me dije a mi misma.
            -Creo que ya lo sabes, pero es mejor que me presente apropiadamente. Mi nombre es Alexander Basterra, príncipe  del reino Este. Gusto en conocerte Clarisse.
Tomo mi mano y la llevo a su boca, mientras se inclinaba un poco y la beso. Mi rostro comenzó a hacerse rojo de nuevo, no era necesario mirarme al espejo para darme cuenta de ello.
Cuando se alejo, dejo un delicado aroma, y mi mano estaba cálida, por un segundo me agrado esa sensación.
            -Bueno, lo conveniente sería pasar al comedor.
Dijo el Tío Ernest, hizo una seña de que pasáramos al comedor, todos comenzamos a caminar hacia él.
Unos minutos después, todos estábamos ya instalados en el comedor. Ya ahí, comenzaron a servirnos, a veces me confundía de cuáles eran los cubiertos que debía usar dependiendo de la comida, pero siempre me ayudaba ver a Angelina usarlos, solo si tenía una duda solo volteaba hacia ella y hacia lo que ella hacía.
Quedamos acomodados de esta forma, del lado derecho del comedor, la parte larga, estaba Angelina y la Tía Teresa, su mirada me hacía sentir un poco incomoda, como si me quisiera decir algo, tal vez estaba esperando que de diera la respuesta que decidiría el futuro del reino. A lado de Teresa, estaba el Tío Ernest, siempre derecho y serio como siempre, parecía que eso no le incomodaba a los invitados, del lado opuesto, estaba el príncipe y su madre, por lo que reaccione que no se encontraba el Rey, ¿Cómo se llamaba? No lo recuerdo, no había puesto atención, o no recuerdo que me lo hubieran mencionado, además no me interesaba en el momento.
Carmela parecía algo distraída, estaba un poco vieja, me imagino que su esposo es mayor que ella, me imagino cómo será aquel hombre. Algo apenada se dirigió a nosotros, pero parecía que en especial a mí:
            -Me disculpo por la ausencia de mi Rey, tenia asuntos pendientes y no podía cancelarlos, pero aun así estará en el baile de compromiso, lo aseguro.
Con esta palabra comenzó la conversación, diciendo que entendían por que había faltado, y después se desencadenaron diversos temas, no les puse mucha atención, más que nada solo esperaba que la comida llegara a mi plato, estaba hambrienta.
No preste atención a la conversación, Teresa, Ernest y hasta Angelina participaba más en la conversación con los invitados que yo, y eso que yo era la que se iba a comprometer con el príncipe, esto me hacía sentir más que no servía ni siquiera para entrar en una conversación decente. Baje la mirada, ya habían servido el primer plato, parecía una especie de sopa de champiñones  con alguna plantita verde de adorno, pero en realidad nunca le daba sabor. Era una de mis comidas preferidas, levante la cuchara para comenzar a comerla, ni siquiera me fije cual había tomado, pero de repente, se me quito el hambre.
¡Se suponía que esta comida era para conocernos más entre nosotros los dos reinos, y yo solo pensaba en la comida, me sentí… avergonzada… tonta…incompetente.¡ Un punto a favor de huir de aquí.
No hacía más que seguirles la corriente, a veces me tomaban en cuenta y hacían que participara en la conversación, pero si yo quería integrarme a ella por mí misma, no tenía ni idea de cómo hacerlo, no entendía muchas cosas de lo que decían, y si le entendía la verdad no llamaban la atención, nunca me ha gustado ser como soy, ser una princesa. A veces el príncipe me lanzaba miradas cariñosas y yo las correspondía, parecía una buena persona, y creo que ya no me importaba que él fuera a ser mi esposo, el problema era decidirme si aceptaría o no este puesto.
Al pasar la hora, el Tío Ernest se levanto y dirigiéndose a los invitados dijo:
            -Si gustan pasar a el jardín, hay unas mesas donde podremos platicar con mejor ambiente.
Nadie dijo nada, solo asintieron,  nos levantamos, y salimos al jardín. El jardín estaba mucho más arreglado y lleno de flores que de lo normal, y habían colocado unas mesas en medio de este, con un paraguas y sillas de color blanco alrededor de esta.
Al llegar, me dirigí a una silla, pero sentí que alguien me hablo y toco mi hombro:
            -Señorita Clarisse ¿Le gustaría dar un paseo conmigo?
Era Alexander, me sentí paralizada, sentía que cada toque de ese hombre me estremecía, tanto que cuando me toco brinque.
            -Oh... Discúlpeme, no quise incomodarla.
            -No, no para nada, es solo que…- me detuve, no quería decirle lo que había pensado, sería muy atrevido de mi parte. No me di cuenta que al decirle eso estaba moviendo las manos diciendo que no, cuando me di cuenta, me detuve de golpe.
            -Ha ha, es usted divertida Señorita Clarisse. ¿Entonces aceptas la invitación?- Me extendió su mano,  también extendí la mía alcanzando la de él, pero algo me hizo detenerme antes de tocarlo, pero era tan irresistible la tentación de volver a sentir esa calidez de su piel, mire su rostro, tenía la cara de un ángel, además su sonrisa me hacía sentir alegre, me hacia sonreír.

Tomé su mano.

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