15
Promesa
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U
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na respiración
estaba cerca de mi oído. Grite cuando me
di cuenta que era una cabra, me respondió con un sonido que no puedo explicar.
Era… raro.
Escuche risas al
fondo de la habitación, aunque no era muy grande. Él estaba ahí, riéndose, de
pie, al parecer estaba muy recuperado de la herida, movía su brazo girándolo,
quería ver si podía hacer actividades pesadas a pesar de su herida, parecía que
en momentos le dolía, pero parecía no importarle.
-Vamos,
levántate dormilona. Tenemos mucho que hacer.
Era demasiado
pronto para hablarme de esa forma. De repente, escuche un sonido familiar. Era
un maullido. Voltee para ver, era la gatita que había perseguido la noche anterior.
¿Qué hacia aquí? La tome y la coloque en mi regazo. Comencé a acariciarla.
-¿Qué
haces aquí pequeña gatita?
-No
es hembra, es macho. Parece que te dejas engañar por las apariencias.-dijo en tono burlón.
-¿Eh?¿Como
lo sabes?
-Es
mi mascota. ¿Cómo crees que pude atraparte exactamente en aquel arbusto?- esto no lo podía creer
-¡¿Qué?¡
¿Acaso tu…- volteé enfadada a la gatit… no al
gato tomándolo y levantándolo, hablándole como si me entendiera- ¡¿Entonces eres un traidor gato?¡
-¡Hey¡ No seas tan dura… tiene un nombre. Snow.
-Snow.
¡Ha¡ ¿Se lo has puesto por su color?-dije en tono burlón.
-No.-
parecía serio, ¿a caso dije algo malo?- En
realidad… lo encontré en una temporada nevada. Por eso…
No quería
incomodar más. Así que cambie de tema.
-Bueno,
ya conozco el nombre de la mascota, pero ¿Qué hay de tu nombre?
Volteo a verme de
manera amenazante, como si hubiera dicho algo malo, pero después la cambio a
una más amigable y sonriente, estiro la mano a donde me encontraba sentada, desde
arriba diciéndome.
-Derek
Williams. Llámame Derek.
Yo respondí
mientras le daba la mano.
-Clarisse
Lewrence. Llámame Clarisse.
Esperaba un
saludo formal, pero en vez de eso, al tomar mi mano, me levanto casi volando
hacia arriba, fue algo que no esperaba, por lo que me estampe contra él. Quede
en su pecho. Me sonroje un poco, pero trate de no hacerlo notar. Levante la
mirada y el, con una gran sonrisa me dijo.
-Clarisse.-pareciese
que se hubiera quedado en otro mundo, pero después sonrió y dijo – es lindo
Se volteo, al
parecer ya había preparado todo. Pero la pregunta era ¿Para qué? Me había dicho que buscaba algo de mí,
indirectamente claro. Era tiempo de preguntarlo.
Estaba de
espaldas, había una pequeña mesa, donde había un morral, metía en el agua, pan,
y vi que también un puro. Parecía no afectarle mi mirada. Era claro que se
había dado cuenta de ella, porque note que volteo pero continúo con sus
actividades.
Snow se acerco a
mí replegándose a mi pierna, tratando de hacer un cariño. Desvié la mirada,
aunque pareciera un poco tonto, le hablaba a la pequeña criatura como si pudiera
entenderme.
-Aun
sigo molesta Snow.
-No
debes culparlo, solo hacia lo que yo le pedía.- dijo Derek mientras reía silenciosamente.
Bueno, en eso
tenía razón. Snow me miro con ojos tristes, no pude cometerme a esos ojos, y lo
cargue, lo coloque de nuevo en mi regazo y comencé a acariciarlo. Quede unos segundos
en silencio.
-¿Qué
es lo que buscas de mi?
No me di cuenta
que lo había dicho demasiado bajo, era un progreso en cuanto al tema de estar
cautiva con él, antes ni siquiera podía hablar cuando estaba nerviosa y
asustada al mismo tiempo. Estaba segura
que ni siquiera me había escuchado. Suspire.
-Quiero
que me ayudes.
Me había
escuchado.
-¿Ayudarte…
con qué?
Quedo un momento
en silencio, para mi estos pocos segundo se me hicieron una eternidad, me tenia
ansiosa de saber porque me había salvado. No parecía un pirata, pero tampoco
parecía alguien que me ayudaría a regresar. Note que de repente saco de su bolsillo
un papel. Me lo dio y lo abrí.
Era el dibujo de,
un collar, eso parecía, era circular, tenía un circulo en medio que sobresalía,
parecía una piedra, tenia detalles alrededor, y una cadena larga, no sé si fue
por instinto o algo, pero parecía de oro.
-¿Lo
reconoces?- me pregunto seriamente
Aparte la mirada
del boceto, y lo mire directamente a los ojos.
-Claro
que no, es la primera vez que lo veo…
Algo molesto
agacho la cabeza, sentí como si hubiera dicho algo que no esperaba. Así que
después respiro y me dijo calmadamente.
-A
ver, solo… vuélvele a dar una mirada.
Lo mire algo
desconcertada, pero acepte. Levante el dibujo y lo mire, era igual, no me
parecía reconocido. Pero si él quería que lo analizara, lo hice. De repente,
este collar, justo como lo estaba viendo cobro vida, tenía fondo y forma,
pesaba, lo tenía en mis manos, ya no era más un pedazo de papel, era real. Debajo
de mi veía arena, y escuche el sonido del mar. Todo se desvaneció tan rápido
como apareció. No había hecho ninguna expresión en ese transcurso de tiempo.
-¿Entonces…?
-No.
No le iba a decir
lo que vi, aun no confiaba en el, aun no me decía que ocurriría si lo ayudaba,
era hora de hacer un trato.
-Mmm-
pensando- será mejor si te lo muestro,
tendremos que ir a donde está.
-Primero
dime que ocurre. Porque me estas preguntando esto. Que pasara después de que te
ayude.
Parecía que su
rostro se había convertido en uno más firme, más confiado a la vez. Así que
comenzó a caminar por la sala y después de detuvo frente a mí.
-De acuerdo. Lo explicare una vez y solo una vez.
Asentí con la
cabeza.
-Este
collar es una clave.
-¿Una
clave?- interrumpí sorprendida.
-Ah
ah. – Llevando su dedo índice a mis labios, entendí que no debía hablar-Las preguntas al final por favor. Continuo.
Es la clave, para encontrar un tesoro. Veras, hay un tesoro, por ahí,
escondido. Nadie sabe donde esta, este tesoro se acumulo por un pirata. Llamado
Henry Morgan. Un gran pirata que a través de los años se gano su apodo, ``Saqueador´´.
Pero, dicen que siempre lo habían buscado y tratado de asesinar por su fortuna,
así que la escondió. Y solo dejo una pista. –Señalando el papel- ese collar. Y tú sabes cómo usarlo para
llegar a ese tesoro.
-¡Yo
no sé…¡
-Tal
vez ahora no lo recuerdes. Pero debes saberlo, a fin de cuentas, este collar
era tuyo.
¡¿Qué?¡No podía
creerlo. No podía ser mío.
-¡¡¡Debes
estar confundiéndome con otra chica¡¡¡ Ese collar no era mío.
-Es
tuyo, porque…
Quedo en
silencio.
-¡¿Por
qué?¡
-¡Ya
¡Tengo mis razones para saber que es tuyo.- parecía que se
había desesperado, habíamos llegado a los gritos. Pero parecía que comenzó a
calmarse.- Lo más importante, cuando me
ayudes con esto, te escoltare de vuelta a tu hogar.
-¿Eh?
¿Me ayudaras a regresar?
-Sí.
-Pero…
-No
digas lo que ya has dicho. Lo descubrirás cuando lleguemos a donde este, así
podrás recordar varias cosas, que al parecer has olvidado.
No pude
responder, no sabía que responder a eso. Creía que sabía todo de mí, pero al parecer
había cosas que no sabía, o no recordaba, sobre mí, sobre mi pasado. Pero tenía
que asegurar que haría eso al final de todo.
-Entonces,
¿es un trato?- estire la mano en signo de que aceptara el trato.
-No,
no.- en tono cantico- no un trato.
Sino… una promesa.
-¿Promesa?- me sonó algo extraño para un pirata, pero fue… lindo.
-Sí.
Un trato puede romperse cuando sea. Pero una promesa es más fuerte y más
difícil de romper. No digo que imposible.
Me miro, parecía
apenado sobre lo que había dicho, después se volteo y comenzó a reírse apenado.
-Hehe,
suena algo tonto ¿no?, bueno- cambiando su cara a seguridad- es una promesa.
Coloco su meñique
mas levantado y los demás cerrados, así que hice lo mismo, los entrelazamos, no
estaba segura si él sabía lo que se tenía que hacer, pero lo dije de todos modos.
-¡Lo
prometo¡.
-¡Lo prometo¡
Además que lo
había dicho, también había subido y bajado dos veces el puño al decirlo,
parecía malo, parecía un pirata, pero era diferente a los demás.
Este hecho, se
hizo más vivo, convirtiéndose en otro recuerdo, también era yo, con un niño de
mi edad, cuando era pequeña, estábamos sentados en la arena, todo lo que había
hecho me hizo sentir un deja vu.
Regrese a la
realidad, el estaba ahí. Ya habíamos separado nuestros dedos, el continuo
arreglando las cosas. Yo me quede parada ahí, sin decir nada.
-¿A
dónde vamos?
-Tenemos
que conseguir recursos y después subiremos a un barco.
-¿Tienes
un barco?- me había sorprendido de repente y no
supe porque.
-Emm,
no. Nos colaremos en una embarcación.
-Entonces…
eres un pirata pero no tienes barco.-dije en tono
burlón
-Sabes,
no es tan fácil ser pirata.- dijo algo enojado pero algo sonriente.
-Si
claro…
Volteo a verme
algo incrédulo, pero comenzó a reírse. Como la noche anterior, ambos comenzamos
a reír.
-Vamos
Snow.
Este salió
disparado hacia Derek y subió por su pierna, y después entro en el bolso que
tenía en su chaqueta, era demasiado pequeño, así que le quedo a la perfección. Después
de entrar, saco su cabeza y maulló.
Al parecer
habíamos reído demasiado fuerte. Porque alguien abrió la puerta, solo escuche
él:
-¿Quién
está ahí?
Quede sin
aliento, sin movimiento, solo observe como la puerta se abría lentamente.
Sentí como me
tomo de la cintura y me jalo a un lado de la puerta que se abría, quedando
detrás de ella cuando esta se abrió. Entro un hombre algo viejo y regordete,
parecía que era el dueño del pequeño lugar.
Inmediatamente
cuando este entro preguntando si había alguien ahí. Era lógico que si alguien
se encontraba ahí, estaría en problemas, y si esta persona estaría en
problemas, no respondería a su pregunta. Salimos rápidamente por la misma
puerta que había entrado, al parecer no se dio cuenta, corrimos a través del pasillo, me llevaba de la mano.
Cuando llegamos al final del pasillo, se detuvo en seco, y comenzó a caminar
normalmente, como cualquier persona, a todo lo que hacía lo repetía. Así nos
colamos entre la multitud.
Había demasiadas
personas, no identificaba si era la plaza o una simple calle, era difícil de
caminar siendo apresurada y entre tantas personas, solo sentía la mano que me
sostenía y me dirigía, en realidad no podía observar el camino, dudaba que el
también, aunque era mucho más alto, y al parecer poseía la fuerza suficiente
para apartar las personas a su alrededor. Pero al apartarlas las aventaba hacia
mí.
Llegamos a una
tienda, cuando abrió la puerta, sonó una campana. Inmediatamente, el hombre
viejo, de cabellos castaños pero con canas, saco un arma del bolsillo. No me
dio tiempo de darme cuenta que mi acompañante también estaba portando una.
Ambos se estaban apuntando, parecía que ni siquiera había tomado en cuenta mi presencia.
-Cierra
la puerta con seguro y cierra las cortinas.
Me ordeno Derek
sin dejar de mirar fijamente y apuntarle a aquel hombre. Al parecer el otro
tampoco había dejado de hacerlo.
Obedecí sus
órdenes. Lo hice lo más rápido posible, Snow salió de su bolsillo y se acerco a
mí. En el cuarto quedamos casi a oscuras. El hombre viejo jalo de un hilo y se
encendieron muchas luces. Esto me hizo sentir como si estuviera afuera. En
cuando encendió las luces ambos tenían una sonrisa en su rostro.
-Tenemos
mucho tiempo sin vernos viejo.
-Por
supuesto crio. Hace como unos 2 meses.
Parecían
conocerse, parecían amigos, pero aun no dejaban de apuntarse con sus armas.
-Entonces,
¿Tienes lo que necesitamos?-añadió sin rodeos
Mientras volteaba
a verme, me encontraba a un lado de él, un poco más atrás, aun era tímida, y
más cuando alguien apuntaba con un arma.
-Así
que ella es.
-Sí.
Cambiando de tema…-Intentando no tomarle importancia a lo
que había dicho aquel hombre, respondió de nuevo aquel hombre sin tomar en
cuenta a Derek.
-Es más linda de lo que recordaba…
Esto me hizo
sentir extraña ``¿De lo que recordaba?´´ eso se escuchaba como si me hubiera
conocido antes, como si tuviera tiempo de saber quién era.
-¿Nos
conocemos?- pregunte dudosa ante la afirmación.
Parecía que
quería responderme, pero Derek hizo que el arma cargara, al parecer estaba
dispuesto a disparar. Por mi cuerpo paso un escalofrió de pies a cabeza.
-Harás
que te dispare de verdad. -Respondió amenazante
No pude hacer
otra cosa, si el que tenía un arma de su parte no se había defendido, ¿Qué
podría hacer una indefensa y tonta princesa contra alguien como él? Tendría que
buscar respuestas después.
Derek comenzó a
caminar hacia él, mientras el sacaba un costal lleno de cosas, se los dio a
Derek. Cuando miro lo que había en ellas, sonrió y dejo de apuntarle.
-Gracias
viejo. Te debo una.
-Ni
lo menciones.
Ahora parecían
más amigos, como si fueran padre e hijo. Miro hacia mí y me lanzo unos trapos,
al principio no identifique que era, después lo supe.
-Cámbiate
rápido. Entra a esa habitación, trata de parecer a las mujeres que has visto en
la calle. No llames tanto la atención pero tampoco trates de no llamarla. Esos
piratas son muy astutos así que pueden descubrirnos fácilmente.
Asentí con la
cabeza y entre rápidamente a la habitación, Snow me siguió, pero Derek lo tomo
de la espalda y lo levanto diciéndole:`` -No tendrás tanta suerte´´. Tuve que
pasar de lado del hombre viejo, así lo había llamado Derek, así que creo que se
me ha pegado de él. Pase por el mostrador hacia la derecha y entre en una
pequeña habitación, solo había algunos trapos en cajas, y parecían botellas con
alguien liquido desconocido en repisas.
No preste
atención, rápidamente tome el vestido de color café que me había dado, antes de
ponérmelo, me di cuenta que aun llevaba el corcel, no habían logrado
quitármelo, rápidamente me lo quite y me probé el vestido. Mientras me lo ponía
escuche como abrieron la puerta.
Esto me hizo
voltear de golpe, era Derek, para ser precisos, el brazo de Derek estirado con
una bolsa en la mano. No había visto nada adentro.
-Toma,
se me ha pasado dártelo.
Lo tome.
-Gracias.
Se marcho sin
decir nada. Cerró la puerta. Abrí la bolsa, había un par de botines negros y
unos trapos más, algunos aretes y hasta un cepillo para peinarme. Tome un
pañoleta, la use en mi cabeza, además de unos aretes algo exagerados pero no
había mas, y tome el cepillo. No hice más que cepillarlo porque hacerme un peinado
diferente seria llamar la atención. Eso pensé.
Al terminar, Salí
de la habitación y me dirigí lentamente
a donde los hombres se encontraban. El no avisar me hizo ver cuando Derek se
cambiaba, solo le faltaba la camisa, pero aun así fue penoso. Si yo no quiera
que me hicieran lo mismo, no tenía que hacerlo.
-Oh
Clarisse, ¿Ya has terminado?
Me había recargado en la esquina de la
pared, volteaba hacia el lado contrario de donde se encontraba.
-Eee… si ya he terminado.
-Ya casi termino, espera un segundo.
Snow se me acerco y se sentó a lado de mi. Note
el sonido de alguien caminando hacia mí, venía detrás, no voltee pero llego y
se postro frente a mí. Era aquel viejo de la tienda. Me lanzo una mirada fría y
comenzó a mirarme de pies a cabeza, eso hizo que me pusiera nerviosa. Después
me pregunto:
-¿En serio no recuerdas?
-¿Qué se supone que debo recordar?- le respondí
confundida.
El hombre desvió la mirada, no quería
decirme algo, parecía vigilar a Derek detrás de mí, como si preguntarme algo o
hablarme fuera algo prohibido para él. Cuando de repente, este se movió y
camino rápidamente hacia donde había estado en un principio. Yo no me moví de
donde estaba.
-Ya esta.- no comprendí si lo decía
para él mismo o para que yo me diera cuenta.
Voltee lentamente, note que Derek no lo había
dicho para sí mismo, porque aun seguía viendo el traje que vestía y
arreglándolo. Me dibujo una sonrisa en mi rostro, si no fuera por el hecho de
estar secuestrada, pareciera un hombre normal, emocionado por probarse ropa
nueva.
-Ya puedes pasar Clarisse.
Al parecer creía que no lo estaba
observando, eso me hizo sentir que espiaba.
Me dirigí hacia donde se encontraba el.
Abrió los brazos y me pregunto.
-¿Qué tal?
-Eee… como podría decirlo. Te sienta
bien.
Sonrió. Snow salió corriendo y se metió en
un bolsillo que parecía especial para él, era un bolso que tenia Derek en la
cadera, parecía un cinto. Estaba feliz.
-Viejo. Tenemos que irnos.
Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia
la puerta. Lo seguí rápidamente.
-No se te olvida algo.
-Oh cierto.
El hombre seguía detrás del mostrador. El
camino rápidamente hacia él, pero de repente levanto el puño y le dio un gran
golpe en la mandíbula, dejándolo en el suelo, inconsciente.
-Casi lo olvidaba.- volteando a ver
sobre el mostrador- Oh, se refería al
arma. Bueno, aun así eso también faltaba.
Me quede sin habla, se dirigió a mí y me
dijo sonriente, como si lo anterior no hubiera ocurrido.
-Entonces, ¿Nos vamos?
Asentí. Aunque no sabía a dónde, pero no
tenía alternativa, habíamos hecho un tra…
No, no es un trato, es una promesa.
Camine junto a él y salimos de la tienda.
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