martes, 8 de octubre de 2013

~Sinceridad después del Incauto~ Cap.14

14
¿Dónde estoy?
P
oco a poco comencé a cobrar de nuevo la conciencia, primero escuchaba solamente cosas, poco a poco comencé a ver, borroso, pero fue lo más que pude, cuando esto progreso, comencé a sentir frio, aun no podía moverme. Sentía como mi estomago pedía comida, cuantos días llevaba sin ingerir algo ¿2, tal vez 3 días? Ya estaba a punto de estallar.
Por fin logre recobrar la movilidad de mi cuerpo, pero.
            -Ahh¡¡¡
Tape mi cuerpo como pude, ya no llevaba mi vestido, solo tenía mi medio fondo, y para mi mala suerte el corcel, al parecer eran tan tontos que no sabían cómo quitármelo. Agradezco a Antonia que haya insistido en ponérmelo.
De repente, aunque fuera tarde, reaccione. Estaba secuestrada. ¿Quiénes harían tal cosa? Solo una palabra se me vino a la mente. ``Piratas´´ el intruso de ese día me había secuestrado, pero ¿Quién? Además no es de esperarse que quisieran vengarse de nosotros por todos estos años cazándolos como ratas. Pero el problema, y lo que si me incomodaba era que yo tenía que sufrir las consecuencias.
Mire a mi alrededor, me encontraba en una habitación pequeña, húmeda, agua corría por el suelo, aun así ya no importaba huir de ella, estaba empapada completamente. Estornude, tenia frio, hambre, además parecía que había pescado un resfriado. Me arrincone en uno de los rincones de la habitación, ni siquiera había una cama, además no podía escapar por la puerta que había frente a mí, tenía mis manos y piernas atadas, tan fuertes eran las ataduras que me habían causado heridas en mis muñecas. Intente aflojarlas sin obtener éxito. Solamente comencé a esperar a que alguien llegara, fuera quien fuera, esa persona estaría destinada a decidir lo que pasaría conmigo.
No espere tanto tiempo cuando comencé a escuchar que alguien bajaba las escaleras, eso me hizo pensar que estaba en un sótano. Después se dirigió detrás de la puerta y la abrió.
Observe aterrada a varios piratas, algunos gordos, altos, flacos, algunos no tenían partes del cuerpo y se habían sustituido con piezas de palo, me habían descrito a los piratas anteriormente, pero no me daban tanto terror como conocerlos ahora. Uno de ellos, pequeño, gordo y sin un ojo, no tenía nada que lo cubriera, solo se le veía el parpado caído y hundido. Se me acerco, después comenzó a olerme, eso me hizo sentir incomoda, solamente trate de hacerme a un lado, su aliento, su respiración me daba asco. Al parecer a los piratas les hacía gracia que tuviera este tipo de sentimientos. Varios comenzaron a reír, sus risas eran desagradables, había tantos que no podía visualízalos a todos. Escuche que uno dijo:
            -Tal vez debamos divertirnos con ella antes de que llegue el comprador.
Esto comenzó a asustarme más, tanto que comencé a llorar.
            -Oh la princesita está asustada. Mejor hay que dejarla. Arriba hay mas alcohol y mujeres de lo que podemos disfrutar de la paga.
Todos rieron y comenzaron a hablar sobre cosas asquerosas, no quise escucharlas y baje la mirada, como si eso fuera a callarlos, a desaparecerme de ese lugar. Aun lloraba, no quería verle la cara a esos desgraciados. Pero, me di cuenta que uno aun seguía de pie , en la puerta, no quise subir la mirada, pero de repente, una bolita de papel cayo a lado mío, en un charco de agua mojando una parte de esta, creí que quería llamar mi atención, voltee por instinto. No podía creerlo, ¡Era el¡ El empleado, el chico que me había sacado a bailar y después había desaparecido. Debí imaginarlo. Cuando entendió que lo había reconocido,  inmediatamente comenzó a cerrar la puerta.
            -¡ESPERA¡¡PORFAVOR¡
El azote de la puerta callo mis gritos, muchas cosas comenzaron a cobrar sentido, el había sido el intruso, eso me había recordar que nunca había visto a aquel empleado antes, y tenía mucho contacto con todos.
¿Estarán buscándome?¿Cuánto tiempo llevo aquí?¿Podre regresar? Tenía tantas preguntas que sentía que mi cabeza explotaría, comenzó a dolerme un poco. Quise despejar mi mente, por un segundo, la bolita de papel llamo mi atención, note que una parte del papel comenzó a teñir el agua de negro. Reaccione. Rápidamente como pude con mis manos atadas, tome el papel, lo desarrugue con mis manos algo temblorosas y leí lo que tenia escrito.
``Espérame´´
Podría ser que me estaba diciendo que me iba ayudar, pero, el era un pirata ¿no?  ¿No era así? Tal vez si era un empleado, y se había hecho pasar por un pirata para ayudarme a escapar. Es lo más probable, una pequeña esperanza comenzó a inundarme, me sentí un poco feliz, así que no me quedo más que esperar por él.
*
No sabía qué hora era. Pero a juzgar por los ruidos, parecía que era de noche. Se escuchaba mucho ruido y música sobre mí. Más que nada se escuchaban risas,  han de estar ebrios. Recargue mi rostro sobre mis rodillas, pero de repente escuche como alguien bajo las escaleras. La puerta se abrió, estaba un poco feliz de que llegara, pero… no era él, era uno de esos piratas, estaba ebrio, aun tenia la jarra de ron en la mano. Comenzó a acercárseme lentamente.
            -Vamos cariño, vamos a divertirnos un rato.
Comenzó a reírse macabramente, entre en pánico, grite, pedí ayuda, pero al parecer nadie me escuchaba, si me escuchaban no me ayudarían. Me tomo del brazo y me levanto, después me estampo contra la pared de espaldas. Comenzó a tocarme las piernas, manotee, golpee y me sacudí lo mas que pude, pero a pesar de estar borracho aun era muy fuerte.
Acerco su boca a mi cuello, pero de repente, sentí como ya no me apretaba mis manos, y cayó al suelo. Voltee rápidamente, estaba ahí, no a tiempo pero me había librado de algo muy grave.
            -Em… gra…
Saco una navaja, me asusto y este comenzó a acercarse, más que nada en unos cuantos segundos se encontraba a unos milímetros de distancia, cerré mis ojos esperando que me lastimara pero después se agacho y corto las sogas que no me permitía andar con facilidad, después se levanto y corto la de mis manos. Cuando me liberó, comencé a tocar las heridas, solo eran moretones, pero aun así tardaría un tiempo en recuperarse.
Detrás de la puerta, saco un costal, me lo aventó y se volteo.
            -Cámbiate rápido.
         -Eh?
         -No te preocupes, no espiare. Solo… apúrate.
         -Si
Rápidamente abrí el costal, parecía que saldría que aquí vestida de pirata. Pantalones cafés, camisa blanca, chaleco negro, unos guates, una pañoleta roja, una capa y unas botas viejas y olorosas. Fue un gran sacrificio.
            -Estoy lista.
Se volteo, no pude verle la cara, pero hizo una mueca que parecía que se estaba burlando.
            -No te burles, además tú fuiste quien me trajo esta ropa.
Por fin logre verle la cara, en realidad no le veía la ropa, solo las botas, llevaba una capa café, y llevaba un sombrero, se lo quito y me dijo con una sonrisa.
            -No es eso, es solo que en realidad te vez bien.
Me sonroje, pero no era el momento para eso.
            -Bueno, vamos ya.
Me tomo de la mano y me saco de la habitación, subimos unas escaleras y después a una puerta de madera algo vieja.
            -No hagas nada, solo sígueme.
No me dio tiempo de responder porque inmediatamente abrió la puerta.
El escenario fue algo que nunca había presenciado, todos los piratas que había visto estaban completamente ebrios, unos en el suelo, otros bailando, varios andaban coqueteando con mujeres, algunos si estaban consientes pero distraídos. Me apretó la mano y comenzó a caminar entre todos ellos.  En realidad nadie parecía que hubiera notado que yo era la chica que habían secuestrado. Así que solo lo seguí, a pocos metros se encontraba la entrada, casi llegábamos cuando uno se interpuso en la entrada, note que el chico se había molestado, tal vez esto afectaría nuestra huida. Aquel que se interponía estaba sonriente, no muy ebrio, pero aun tenía la jarra de cerveza en la mano.
            -Vamos, vamos. ¿A dónde vas amigo?- poniéndole la mano desocupada en el hombro.- eh? ¿Quién es ese?
Se refería a mí, quede paralizada, no podía responder, me dijo que no dijera nada. Pero no sabía qué hacer.
            -Dile tu nombre.- al parecer tenía que hacerlo, el lo había aprobado, parecía que no había opción.
Abrí la boca para decir el primer nombre que se me viniera a la mente. Tenía la intención de decir alguno. Pero nada salió de mi boca, lo peor fue lo que paso a continuación. Detrás de nosotros, de la puerta donde habíamos salido, se abrió de golpe, el pirata que me había acosado ahí abajo estaba consciente, salió con una mano en su cabeza, parecía que solo lo había golpeado, y aun con su botella de ron. Este enfadado, pero se entendió cada palabra de lo que su boca articulo.
            -Es la princesa, se la está llevando.
Todos inmediatamente voltearon a vernos, pero el chico me tomo de la mano, y con la otra empujo a el que estaba en frente, y que se había distraído por la escena antes presenciada, y abrió la puerta para salió, solo escuche como todos comenzaron a gritar  y a sacar armas, yo estaba del lado izquierdo y el del lado derecho.
 Pero, cuando abrimos la puerta, uno de ellos saco un arma y apunto directo a mí, voltee pero no pude moverme más rápido de lo que pude, sabía que la bala me alcanzaría, cerré los ojos. Pero el chico me cubrió y me lanzo un poco a la derecha junto con él, pero a él le logro rozar la bala en su brazo izquierdo, lo supe porque lanzo un pequeño grito ahogado de dolor, inmediatamente me tomo de la mano y comenzamos a correr por toda la calle.
La calle era de piedras y lodo, estaba lloviznando, era fácil de caminar y más que nada correr sobre ella si no llevabas tacones. En realidad las casas eran hechas de piedra y madera, había visto como estaba nuestro pueblo, pobre, pero esto era peor, no sabía si era porque en realidad no había dinero, o era porque el poco que tenían lo gastaban en alcohol. No puse atención a donde nos dirigíamos, pero aun corríamos por la misma calle hacia arriba, mire detrás de nosotros, al parecer estar borrachos no les daba una buena ventaja, así que estaban muy atrás de nosotros.
Parecía que él estaba aun muy presionado por perderlos de vista, una cuadra mas y dimos vuelta en un callejón, estaba todo oscuro, no supe como logro correr a través de él sin golpearse, en realidad no supe a donde llegamos , pero escuche como rechino una puerta al abrirse y azotar. Inmediatamente guarde silencio, la habitación parecía un granero, había algunos animales, estos a ver que habíamos entrado solo nos ignoraron. Gracias a dios no hicieron ruido. Respiraba rápidamente para lograr recuperar el aire de la corrida, pero el que hacía más ruido era él, respiraba grandes bocanadas de aire en cada inhalación, se escuchaba muy fuerte, tenía el cabello mojado y escurriendo agua, se le había caído el sombrero mientras corríamos, caímos rendidos al suelo. No dije nada, aun no sabía las intenciones que tenia, yo me había hecho unas ideas, pero nadie aseguraba que fueran ciertas.
Escuche a lo lejos como se comenzaron a acercar los piratas, gritando que los encontraran, así que me acerque sin hacer ruido a la pequeña rejilla que había, estaba algo alta pero había un pedazo de cemento en forma de banco para lograr ver, al subir, no vi nada, ya no escuchaba nada.
Casi gritaba cuando vi que el pie de uno paso frente a mí, me había sorprendido. Pero cuando menos me lo espere, el ya estaba detrás de mí, me tapo la boca con su mano, pero al parecer estaba húmeda, era más que agua. Tenía la idea de que seria, pero eso me haría gritar más fuerte.
Poco a poco los pasos se alejaron, y cuando cesaron por completo, retiro su mano, quede manchada, dirigí mi mano a mi boca, y después mire con la luz de la luna, era sangre. Claro, el estaba herido, con su mano estaba deteniendo la hemorragia, pero por instinto tuvo que detenerme con una mano, no podía cambiarla hasta que los demás se fueran. Me limpie rápidamente, en realidad me daba mucho pavor ver sangre, pero tuve que contenerme las ganas de gritar y llorar.
Baje del pequeño escalón y voltee hacia él, estaba muy agitado, herido y mojado, se encontraba recargado en un pequeño corral que había hecho de madera, un caballo se le acerco y comenzó a olerlo, al parecer olía mal porque el caballo hizo un gesto de disgusto y mejor le dio la espalda.
Me acerque a él. Antes de que me acercara dijo casi sin aliento.
            -Lo siento. No me di cuenta con que mano…
         -Shhh. No hables, descansa por ahora. Después podrás hablar lo que quieras.- le dije mientras llevaba mi dedo índice a mi boca.
            -Pero…- alego
            -Shhh.- a esto con la mano de nuevo ensangrentada me tapo la boca.
Hablaba casi por partes, tomaba aire y lograba articular como 3 o 4 palabras, después era el mismo movimiento.
            -¿Acaso sabes quién soy?¿Que es lo que quiero de ti? Esta seria tu oportunidad para dejarme desangrar lentamente hasta la muerte.- parecía que lo decía en serio.
            -En primera, no, no sé quién eres o que es lo que buscas de mi, pero te debo una. Esa bala debió atravesarme a mí, no a ti.- lo dije algo apenada, pero cambiando mi tono a sarcástico.- y en segunda, solo que una bala te rosara no te causara un desangre que te lleve a la muerte.
Comenzó a reírse, a carcajadas, de hecho me dio también risa. Así que los dos comenzamos a reírnos. Poco a poco nuestras risas se fueron apagando. Me acerque a él por la herida.
            -Déjame curarte.
No dijo nada en contra, parecía que lo estaba lastimando demasiado, pero no quería hacer ninguna señal de ello, aunque ya lo sabía. No sé porque siempre los hombres quieren hacerse los fuertes, esconden sus sentimientos. Le quite la capa, quedo con una camisa blanca que llevaba, sus pantalones y botas, llevaba un cinto con un arma de fuego y una daga, me sorprendía que no la haya usado.
Ahora que reacciono, tantos contra uno sería imposible. Debo analizar la situación antes de pensar. Toda su espalda estaba marcada por heridas y cicatrices, no sé si eran recientes o ya llevaban tiempo, además estaba musculoso, y era delgado. Serian menos aterradores los piratas si todos fueran así.
Por dios ¿Qué estoy pensando? Tome una vasija con agua y rompí un poco de mi capa, la moje con agua y limpie la herida. Después conseguí algo que me sirviera de aguja, en realidad había sido muy profunda la herida, me sorprende que la bala no hubiera quedado ahí enterrada. Tome un pedazo de metal, y amarre un poco de hilo de la capa.
            -Si te duele mucho dímelo y me detendré.-dije seriamente y casi en susurro.
            -Vale.- aun se escuchaba algo cansado, o era que quería esconder el dolor de cuando había limpiado la herida. Estaba sudando.
Comencé a coser la herida, no fue mucho, 3 puntadas, aunque a cada puntada sentía como su cuerpo se estremecía y brincaba por el dolor, me dio pena y empatía al verlo, puedo jurar que hasta sentía en mi piel cuando atravesaba la de él. Al terminar, rompí una tira de la capa y la enrollé en su brazo, para que no se moviera el trapo para la sangre.
Al terminar escuche como lanzo un suspiro ahogado de satisfacción por que hubiera terminado.
            -Listo termine.
Era obvio, pero, no lo sé, solo quería escuchar su voz.
            -Vale… gracias.
Solo se echo a dormir. Se recargo donde estaba y dejo que su cuerpo se soltara, a decir verdad yo también necesitaba de un descanso, me coloque a lado de él, me tape con lo poco que me quedaba de mi capa, y me recosté.
Esperaba quedarme dormida, pero no podía, demasiadas cosas pasaban por mi cabeza, me di cuenta que de nada serviría ahuyentar mi sueño en ese momento, ahora sería lo que más necesitaba.
Cerré mis ojos para que fuera más fácil quedarme dormida. Recuerdo que lo último que pensé en ese día fue en Alexander. ¿Estará buscándome?

Lo único que quiero es regresar a casa.

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