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¿Dónde estoy?
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P
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oco a poco
comencé a cobrar de nuevo la conciencia, primero escuchaba solamente cosas,
poco a poco comencé a ver, borroso, pero fue lo más que pude, cuando esto
progreso, comencé a sentir frio, aun no podía moverme. Sentía como mi estomago
pedía comida, cuantos días llevaba sin ingerir algo ¿2, tal vez 3 días? Ya
estaba a punto de estallar.
Por fin logre
recobrar la movilidad de mi cuerpo, pero.
-Ahh¡¡¡
Tape mi cuerpo
como pude, ya no llevaba mi vestido, solo tenía mi medio fondo, y para mi mala
suerte el corcel, al parecer eran tan tontos que no sabían cómo quitármelo.
Agradezco a Antonia que haya insistido en ponérmelo.
De repente,
aunque fuera tarde, reaccione. Estaba secuestrada. ¿Quiénes harían tal cosa?
Solo una palabra se me vino a la mente. ``Piratas´´ el intruso de ese día me
había secuestrado, pero ¿Quién? Además no es de esperarse que quisieran
vengarse de nosotros por todos estos años cazándolos como ratas. Pero el
problema, y lo que si me incomodaba era que yo tenía que sufrir las
consecuencias.
Mire a mi
alrededor, me encontraba en una habitación pequeña, húmeda, agua corría por el
suelo, aun así ya no importaba huir de ella, estaba empapada completamente. Estornude,
tenia frio, hambre, además parecía que había pescado un resfriado. Me arrincone
en uno de los rincones de la habitación, ni siquiera había una cama, además no
podía escapar por la puerta que había frente a mí, tenía mis manos y piernas
atadas, tan fuertes eran las ataduras que me habían causado heridas en mis
muñecas. Intente aflojarlas sin obtener éxito. Solamente comencé a esperar a
que alguien llegara, fuera quien fuera, esa persona estaría destinada a decidir
lo que pasaría conmigo.
No espere tanto
tiempo cuando comencé a escuchar que alguien bajaba las escaleras, eso me hizo
pensar que estaba en un sótano. Después se dirigió detrás de la puerta y la
abrió.
Observe aterrada
a varios piratas, algunos gordos, altos, flacos, algunos no tenían partes del
cuerpo y se habían sustituido con piezas de palo, me habían descrito a los piratas
anteriormente, pero no me daban tanto terror como conocerlos ahora. Uno de
ellos, pequeño, gordo y sin un ojo, no tenía nada que lo cubriera, solo se le
veía el parpado caído y hundido. Se me acerco, después comenzó a olerme, eso me
hizo sentir incomoda, solamente trate de hacerme a un lado, su aliento, su
respiración me daba asco. Al parecer a los piratas les hacía gracia que tuviera
este tipo de sentimientos. Varios comenzaron a reír, sus risas eran
desagradables, había tantos que no podía visualízalos a todos. Escuche que uno
dijo:
-Tal
vez debamos divertirnos con ella antes de que llegue el comprador.
Esto comenzó a
asustarme más, tanto que comencé a llorar.
-Oh
la princesita está asustada. Mejor hay que dejarla. Arriba hay mas alcohol y
mujeres de lo que podemos disfrutar de la paga.
Todos rieron y
comenzaron a hablar sobre cosas asquerosas, no quise escucharlas y baje la
mirada, como si eso fuera a callarlos, a desaparecerme de ese lugar. Aun
lloraba, no quería verle la cara a esos desgraciados. Pero, me di cuenta que
uno aun seguía de pie , en la puerta, no quise subir la mirada, pero de
repente, una bolita de papel cayo a lado mío, en un charco de agua mojando una
parte de esta, creí que quería llamar mi atención, voltee por instinto. No
podía creerlo, ¡Era el¡ El empleado, el chico que me había sacado a bailar y
después había desaparecido. Debí imaginarlo. Cuando entendió que lo había
reconocido, inmediatamente comenzó a
cerrar la puerta.
-¡ESPERA¡¡PORFAVOR¡
El azote de la
puerta callo mis gritos, muchas cosas comenzaron a cobrar sentido, el había
sido el intruso, eso me había recordar que nunca había visto a aquel empleado
antes, y tenía mucho contacto con todos.
¿Estarán
buscándome?¿Cuánto tiempo llevo aquí?¿Podre regresar? Tenía tantas preguntas
que sentía que mi cabeza explotaría, comenzó a dolerme un poco. Quise despejar
mi mente, por un segundo, la bolita de papel llamo mi atención, note que una
parte del papel comenzó a teñir el agua de negro. Reaccione. Rápidamente como
pude con mis manos atadas, tome el papel, lo desarrugue con mis manos algo
temblorosas y leí lo que tenia escrito.
``Espérame´´
Podría ser que me
estaba diciendo que me iba ayudar, pero, el era un pirata ¿no? ¿No era así? Tal vez si era un empleado, y se
había hecho pasar por un pirata para ayudarme a escapar. Es lo más probable,
una pequeña esperanza comenzó a inundarme, me sentí un poco feliz, así que no
me quedo más que esperar por él.
*
No sabía qué hora
era. Pero a juzgar por los ruidos, parecía que era de noche. Se escuchaba mucho
ruido y música sobre mí. Más que nada se escuchaban risas, han de estar ebrios. Recargue mi rostro sobre
mis rodillas, pero de repente escuche como alguien bajo las escaleras. La
puerta se abrió, estaba un poco feliz de que llegara, pero… no era él, era uno
de esos piratas, estaba ebrio, aun tenia la jarra de ron en la mano. Comenzó a acercárseme
lentamente.
-Vamos
cariño, vamos a divertirnos un rato.
Comenzó a reírse
macabramente, entre en pánico, grite, pedí ayuda, pero al parecer nadie me
escuchaba, si me escuchaban no me ayudarían. Me tomo del brazo y me levanto,
después me estampo contra la pared de espaldas. Comenzó a tocarme las piernas,
manotee, golpee y me sacudí lo mas que pude, pero a pesar de estar borracho aun
era muy fuerte.
Acerco su boca a
mi cuello, pero de repente, sentí como ya no me apretaba mis manos, y cayó al
suelo. Voltee rápidamente, estaba ahí, no a tiempo pero me había librado de
algo muy grave.
-Em…
gra…
Saco una navaja,
me asusto y este comenzó a acercarse, más que nada en unos cuantos segundos se
encontraba a unos milímetros de distancia, cerré mis ojos esperando que me
lastimara pero después se agacho y corto las sogas que no me permitía andar con
facilidad, después se levanto y corto la de mis manos. Cuando me liberó,
comencé a tocar las heridas, solo eran moretones, pero aun así tardaría un
tiempo en recuperarse.
Detrás de la
puerta, saco un costal, me lo aventó y se volteo.
-Cámbiate
rápido.
-Eh?
-No
te preocupes, no espiare. Solo… apúrate.
-Si
Rápidamente abrí
el costal, parecía que saldría que aquí vestida de pirata. Pantalones cafés,
camisa blanca, chaleco negro, unos guates, una pañoleta roja, una capa y unas
botas viejas y olorosas. Fue un gran sacrificio.
-Estoy
lista.
Se volteo, no pude
verle la cara, pero hizo una mueca que parecía que se estaba burlando.
-No
te burles, además tú fuiste quien me trajo esta ropa.
Por fin logre
verle la cara, en realidad no le veía la ropa, solo las botas, llevaba una capa
café, y llevaba un sombrero, se lo quito y me dijo con una sonrisa.
-No
es eso, es solo que en realidad te vez bien.
Me sonroje, pero
no era el momento para eso.
-Bueno,
vamos ya.
Me tomo de la
mano y me saco de la habitación, subimos unas escaleras y después a una puerta de
madera algo vieja.
-No
hagas nada, solo sígueme.
No me dio tiempo
de responder porque inmediatamente abrió la puerta.
El escenario fue
algo que nunca había presenciado, todos los piratas que había visto estaban
completamente ebrios, unos en el suelo, otros bailando, varios andaban
coqueteando con mujeres, algunos si estaban consientes pero distraídos. Me
apretó la mano y comenzó a caminar entre todos ellos. En realidad nadie parecía que hubiera notado
que yo era la chica que habían secuestrado. Así que solo lo seguí, a pocos
metros se encontraba la entrada, casi llegábamos cuando uno se interpuso en la
entrada, note que el chico se había molestado, tal vez esto afectaría nuestra
huida. Aquel que se interponía estaba sonriente, no muy ebrio, pero aun tenía
la jarra de cerveza en la mano.
-Vamos,
vamos. ¿A dónde vas amigo?- poniéndole la mano desocupada en el hombro.- eh? ¿Quién es ese?
Se refería a mí,
quede paralizada, no podía responder, me dijo que no dijera nada. Pero no sabía
qué hacer.
-Dile
tu nombre.- al parecer tenía que hacerlo, el lo había aprobado, parecía que
no había opción.
Abrí la boca para
decir el primer nombre que se me viniera a la mente. Tenía la intención de
decir alguno. Pero nada salió de mi boca, lo peor fue lo que paso a continuación.
Detrás de nosotros, de la puerta donde habíamos salido, se abrió de golpe, el
pirata que me había acosado ahí abajo estaba consciente, salió con una mano en
su cabeza, parecía que solo lo había golpeado, y aun con su botella de ron.
Este enfadado, pero se entendió cada palabra de lo que su boca articulo.
-Es
la princesa, se la está llevando.
Todos
inmediatamente voltearon a vernos, pero el chico me tomo de la mano, y con la
otra empujo a el que estaba en frente, y que se había distraído por la escena
antes presenciada, y abrió la puerta para salió, solo escuche como todos
comenzaron a gritar y a sacar armas, yo
estaba del lado izquierdo y el del lado derecho.
Pero, cuando abrimos la puerta, uno de ellos
saco un arma y apunto directo a mí, voltee pero no pude moverme más rápido de
lo que pude, sabía que la bala me alcanzaría, cerré los ojos. Pero el chico me
cubrió y me lanzo un poco a la derecha junto con él, pero a él le logro rozar
la bala en su brazo izquierdo, lo supe porque lanzo un pequeño grito ahogado de
dolor, inmediatamente me tomo de la mano y comenzamos a correr por toda la
calle.
La calle era de
piedras y lodo, estaba lloviznando, era fácil de caminar y más que nada correr
sobre ella si no llevabas tacones. En realidad las casas eran hechas de piedra
y madera, había visto como estaba nuestro pueblo, pobre, pero esto era peor, no
sabía si era porque en realidad no había dinero, o era porque el poco que
tenían lo gastaban en alcohol. No puse atención a donde nos dirigíamos, pero
aun corríamos por la misma calle hacia arriba, mire detrás de nosotros, al
parecer estar borrachos no les daba una buena ventaja, así que estaban muy
atrás de nosotros.
Parecía que él
estaba aun muy presionado por perderlos de vista, una cuadra mas y dimos vuelta
en un callejón, estaba todo oscuro, no supe como logro correr a través de él
sin golpearse, en realidad no supe a donde llegamos , pero escuche como rechino
una puerta al abrirse y azotar. Inmediatamente guarde silencio, la habitación
parecía un granero, había algunos animales, estos a ver que habíamos entrado
solo nos ignoraron. Gracias a dios no hicieron ruido. Respiraba rápidamente
para lograr recuperar el aire de la corrida, pero el que hacía más ruido era
él, respiraba grandes bocanadas de aire en cada inhalación, se escuchaba muy
fuerte, tenía el cabello mojado y escurriendo agua, se le había caído el
sombrero mientras corríamos, caímos rendidos al suelo. No dije nada, aun no
sabía las intenciones que tenia, yo me había hecho unas ideas, pero nadie aseguraba
que fueran ciertas.
Escuche a lo
lejos como se comenzaron a acercar los piratas, gritando que los encontraran,
así que me acerque sin hacer ruido a la pequeña rejilla que había, estaba algo
alta pero había un pedazo de cemento en forma de banco para lograr ver, al
subir, no vi nada, ya no escuchaba nada.
Casi gritaba
cuando vi que el pie de uno paso frente a mí, me había sorprendido. Pero cuando
menos me lo espere, el ya estaba detrás de mí, me tapo la boca con su mano,
pero al parecer estaba húmeda, era más que agua. Tenía la idea de que seria,
pero eso me haría gritar más fuerte.
Poco a poco los
pasos se alejaron, y cuando cesaron por completo, retiro su mano, quede
manchada, dirigí mi mano a mi boca, y después mire con la luz de la luna, era
sangre. Claro, el estaba herido, con su mano estaba deteniendo la hemorragia,
pero por instinto tuvo que detenerme con una mano, no podía cambiarla hasta que
los demás se fueran. Me limpie rápidamente, en realidad me daba mucho pavor ver
sangre, pero tuve que contenerme las ganas de gritar y llorar.
Baje del pequeño
escalón y voltee hacia él, estaba muy agitado, herido y mojado, se encontraba
recargado en un pequeño corral que había hecho de madera, un caballo se le
acerco y comenzó a olerlo, al parecer olía mal porque el caballo hizo un gesto
de disgusto y mejor le dio la espalda.
Me acerque a él.
Antes de que me acercara dijo casi sin aliento.
-Lo
siento. No me di cuenta con que mano…
-Shhh.
No hables, descansa por ahora. Después podrás hablar lo que quieras.- le dije mientras llevaba mi dedo índice a mi boca.
-Pero…-
alego
-Shhh.-
a esto con la mano de nuevo ensangrentada me tapo la boca.
Hablaba casi por
partes, tomaba aire y lograba articular como 3 o 4 palabras, después era el
mismo movimiento.
-¿Acaso
sabes quién soy?¿Que es lo que quiero de ti? Esta seria tu oportunidad para
dejarme desangrar lentamente hasta la muerte.- parecía que lo decía en
serio.
-En
primera, no, no sé quién eres o que es lo que buscas de mi, pero te debo una.
Esa bala debió atravesarme a mí, no a ti.- lo dije algo apenada, pero
cambiando mi tono a sarcástico.- y en
segunda, solo que una bala te rosara no te causara un desangre que te lleve a
la muerte.
Comenzó a reírse,
a carcajadas, de hecho me dio también risa. Así que los dos comenzamos a
reírnos. Poco a poco nuestras risas se fueron apagando. Me acerque a él por la
herida.
-Déjame
curarte.
No dijo nada en
contra, parecía que lo estaba lastimando demasiado, pero no quería hacer
ninguna señal de ello, aunque ya lo sabía. No sé porque siempre los hombres
quieren hacerse los fuertes, esconden sus sentimientos. Le quite la capa, quedo
con una camisa blanca que llevaba, sus pantalones y botas, llevaba un cinto con
un arma de fuego y una daga, me sorprendía que no la haya usado.
Ahora que
reacciono, tantos contra uno sería imposible. Debo analizar la situación antes
de pensar. Toda su espalda estaba marcada por heridas y cicatrices, no sé si
eran recientes o ya llevaban tiempo, además estaba musculoso, y era delgado.
Serian menos aterradores los piratas si todos fueran así.
Por dios ¿Qué
estoy pensando? Tome una vasija con agua y rompí un poco de mi capa, la moje
con agua y limpie la herida. Después conseguí algo que me sirviera de aguja, en
realidad había sido muy profunda la herida, me sorprende que la bala no hubiera
quedado ahí enterrada. Tome un pedazo de metal, y amarre un poco de hilo de la
capa.
-Si
te duele mucho dímelo y me detendré.-dije seriamente y casi en susurro.
-Vale.-
aun se escuchaba algo cansado, o era que quería esconder el dolor de cuando
había limpiado la herida. Estaba sudando.
Comencé a coser
la herida, no fue mucho, 3 puntadas, aunque a cada puntada sentía como su
cuerpo se estremecía y brincaba por el dolor, me dio pena y empatía al verlo,
puedo jurar que hasta sentía en mi piel cuando atravesaba la de él. Al
terminar, rompí una tira de la capa y la enrollé en su brazo, para que no se
moviera el trapo para la sangre.
Al terminar
escuche como lanzo un suspiro ahogado de satisfacción por que hubiera terminado.
-Listo
termine.
Era obvio, pero,
no lo sé, solo quería escuchar su voz.
-Vale…
gracias.
Solo se echo a
dormir. Se recargo donde estaba y dejo que su cuerpo se soltara, a decir verdad
yo también necesitaba de un descanso, me coloque a lado de él, me tape con lo
poco que me quedaba de mi capa, y me recosté.
Esperaba quedarme
dormida, pero no podía, demasiadas cosas pasaban por mi cabeza, me di cuenta
que de nada serviría ahuyentar mi sueño en ese momento, ahora sería lo que más
necesitaba.
Cerré mis ojos para
que fuera más fácil quedarme dormida. Recuerdo que lo último que pensé en ese
día fue en Alexander. ¿Estará buscándome?
Lo único que
quiero es regresar a casa.
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