Una
sonrisa… una mueca que puede expresar tanto, una sonrisa puede alegrarte la
vida, pero no la mía, la mía es solo una muestra del odio, una máscara que tapa
mi amargura y mi dolor, es la razón de que siempre busque el dolor, pero como
fue que termine con esta mascara, con
esta falsa sonrisa que me seguirá permanentemente bueno todo comenzó cuando era
un niño, nunca fui muy rico pero era feliz amaba a mi madre, pero mi padre, ese
infeliz que me desgracio la vida, esa bestia que solo conocía el lenguaje de
los animales, el de la violencia, un bebedor que cada noche llegaba ebrio y
segado por ese maldito vicio sin fin del alcohol desde que puedo recordar, él
siempre me hizo la vida imposible, gracias a él no pude estudiar bien pues todo
se lo gastaba en sus estúpidas botellas y cervezas, cada vez era más brutal y
como siempre mi mama al tratar de defenderme era la que más sufría su cuerpo
tan marcado por tantas heridas, era
deplorable verla en ese estado, un niño nunca debe de presenciar tal
brutalidad contra una persona, pero un día fue bastante mi padre como de
costumbre llego segado por el alcohol y empezó a atacar a mi madre y yo que ya
tenía unos 18 años intente defenderla pero mi padre impulsado por el alcohol
fue más fuerte, ya hasta me había acostumbrado a sus escenas, esas escenas de
violencia sin fin, pero esta vez fue demasiado, de tantos golpes mi madre
murió, yo estaba segado, muy segado por tanta ira, fui hacia el bar en el que
él siempre se emborrachaba, espere a que saliera, al fin su asquerosa
silueta se figuró en la puerta de aquel lugar de mala muerte cuando salió lo embosque, Él y yo rodamos por una colina que estaba a
la orilla del estacionamiento, el me encesto un golpe en la cara muy duro, me
aturdió demasiado, el continuo dando golpes a diestra y siniestra, pero algo me
impulso, mientras me golpeaba recordaba con mucho enojo el rostro ensangrentado
de mi madre pidiéndole que se detuviera, entonces me recupere y lo golpee con
todas mis fuerzas mi padre cayo asía atrás entonces aproveche y lo golpee una y otra vez cada vez con mucha más fuerza
e ira, mi padre entonces saco de su bolso una navaja y me corto el brazo, mi
brazo empezó a sangrar, una herida del tamaño del largo de mi mano choreaba
sangre, él se acercó y me dijo, esa sonrisa que tienes siempre la deteste ahora
te dejare marcada esa estúpida sonrisa para que no lo olvides, el metió el
cuchillo en mi boca y me rasgo el labio
y me corto gran parte del pómulo, el me intento cortar el otro cachete, pero
reaccione y lo derive, su navaja se le incrusto en su abdomen, mi padre
indefenso y yo con ira mucha ira, agarre la navaja y le dije, esa sonrisa,
siempre la deteste, te la dejare marcada por siempre, y le corte toda la cara,
sus labios sangrantes dibujaban una sonrisa, mi padre se desangro por todas las
heridas, yo había conseguido mi venganza pero, no paro mi dolor, enloquecí,
dure mucho tiempo anduve a escondidas de la policía, busque mucha ayuda pero
era inútil, nada sirvió, mi cortada había cicatrizado, y la herida dibujaba una
sonrisa incompleta, al verla una idea demasiado macabra surgió en mi cabeza,
agarre un cuchillo y lo metí en mi boca me ise una herida del mismo largo y me abrí
mi vieja cortada, el dolor era inaguantable, pero mi sonrisa había vuelto,
siempre viviría con esa marca, con el tiempo me empezó a asquear la sociedad,
tan ignorantes, tan despreocupados, tan egoístas, empecé a hacer sufrir a las
personas que sintieran mí mismo dolor, con el tiempo me ise conocer con el
sobrenombre que le decían a mi padre… me empezaron a conocer como “el joker”
No hay comentarios.:
Publicar un comentario