¡¡¡Hola hermano!!! Yo emm, solo vengo a arreglar las cosas,
sabes, este tiempo distanciado de ti me ha servido para pensar, sé que actué
mal, sé que no debí anteponerme a mí , y dejarte solo mientras yo corría junto a esa niña, pero… fui segado, no supe
que hacer, tu decías que debía irme, salvar a esa pobre niña, intente quedarme, pero tuve que alejarme de ti, de quien siempre me protegió
sin importarle nada, que sin importarle el problema siempre dio la cara por mí,
me siento tonto, un idiota, debí de ayudarte cuando tú lo ocupaste, pero no,
hui como un cobarde, por mi culpa, tu ahora estas en…
No lo soporte, caí de rodillas
enfrente de su tumba, mi hermano mayor había muerto, y todo fue mi culpa, si lo
hubiera ayudado, si no hubiera salido corriendo, tal vez, lo hubiera salvado o
mínimo, hubiera podido morir a su lado, pero no, fui débil, comencé a llorar,
el cementerio estaba solo, mi llanto era solo opacado por el sonido ocasional
de algún trabajador, el viento soplaba fuerte, se respiraba esa extraña calma
que siempre hay en un cementerio, yo solo pude llorar, me sentía un tonto, me
golpeaba una y otra vez, tratando de entender lo que paso, cuando de repente
una niña me dijo:
-señor, ¿está bien?, ¿por qué se
golpea?-
La vi, era una niña no mayor de 8
años, traía puesto un pequeño vestido rojo, con un sombrerito negro, ella me miraba con una cara de pena y
tristeza, entonces me trate de tranquilizar.
-porqué soy un tonto pequeña, por
mi culpa, el ser que más quería, quien siempre estuvo para ayudarme falleció, y
todo fue mi culpa, si yo tan solo, si me hubiera quedado…- otra vez empecé a
llorar, en eso solo sentí una manitas que rodearon mi cuello, era esa pequeña
niña, me estaba abrazando.
-por favor señor, no se ponga así,
dígame lo que le pasa, así podre llorar junto a usted – dijo dulcemente la niña
-es una historia muy triste, además
no sé si pueda contársela a una pequeña niña de tu edad-
-por favor señor, quiero ayudarlo,
quiero oír por qué esta tan triste, aunque sea pequeña, entiendo muchas cosas
que solo los adultos entienden
-muy bien niña, te lo diré, me
llamo Jasón, y a los que vine a visitar son mi hermano Alex, y mi prometida Katherine,
con la cual nunca pude casarme pues murió hace poco en un accidente, y mi
hermano, quien fue mi único apoyo durante toda mi vida, murió por mi culpa,
veras
Flashback…
Desde que yo tenía 6 años y mi
hermano 8, fuimos mandados a un orfanato, nuestros padres fallecieron en un
accidente en la carretera cuando venían de un viaje de negocios desde dallas,
nos quedamos solos, ninguno de nuestros tíos se quiso hacer cargo de nosotros,
pero no importaba, siempre que estuviera con mi hermano nunca me sentía solo,
siempre fuimos más que hermanos mejores amigos, el me cuidaba y me aconsejaba,
me protegía de los chicos que me molestaban, me hacía sentir mejor cuando
estaba triste, crecimos juntos, entramos a la primaria y logramos salir de ella
con éxito iba todo muy bien, hasta que entramos en la secundaria, el primer día,
mi hermano y yo fuimos atacados por unos matones de 3ero.
- vaya vaya, que tenemos aquí, si
es una pareja de hermanitos para jugar que les parece chicos- ellos nos miraron
con malicia, mi hermano me puso detrás de
él, y me defendió, pero no pudimos ellos eran 5 y nosotros solamente 2, nos
apalearon, nos dejaron muy mal heridos, a mi hermano le abrieron el labio le
cerraron un ojo, a mí me rompieron una costilla, me abrieron el pómulo, me
rompieron la nariz, escapamos como pudimos, un señor de unos 40 años nos vio,
nos llevó a su casa y nos curó,
-vaya, no me imagino que debieron
hacer para recibir tal paliza, ¿qué ocurrió?-
Mi hermano le platico todo, que éramos
huérfanos, que nos atacaron unos matones, que me intento defender, él nos miró
con seriedad, luego nos dijo:
-MMMM veo que se la han visto
negras chicos, el salir de un apuro así solo ustedes dos es algo admirable, mas
a su corta edad, en este mundo hay gente muy mala, y hay que saber defenderse
de ella, si ustedes gustan, yo puedo enseñarles a defenderse, para que ya no
les haga daño nadie, solo prométanme que usaran los que les enseñe para
defenderse, o a alguien que lo necesite- nosotros aceptamos, el señor nos contó
que él era un ex marine, y que después de servir al ejercito por más de 10
años, decidió retirarse, el aparte de ser un ingeniero en aviación, e
historiador Aero-espacial militar, era experto en armas y en combate cuerpo a
cuerpo, después de muchos arreglos, nos adoptó, nos entrenó, cuido y educo como
a sus hijos, no solo entreno nuestro cuerpo con duras sesiones de ejercicios,
sino también nos educó en las artes de la música, geografía, historia, matemáticas,
lingüística, química, etc…, después de casi 4 años con él, mi hermano y yo ya éramos
adolecentes, yo ya tenía 15 años y mi hermano recién cumplía los 17, fuimos a
presentar el examen de ingreso a la preparatoria, cuando regresábamos de dicho
examen, encontramos a unos matones de alrededor de 18 años que molestaban a
unos niños que jugaban en el parque, mi hermano y yo intervenimos
-que creen que están asciendo,
dejen en paz a esos pobres niños- dije con mucha ira, el chico lo soltó, y después
me lanzo un golpe que atrape con la mano, empezamos a pelear mi hermano y yo
contra esos 3 chicos, mi hermano peleaba contra un chico alto y otro más
chaparro, pero más musculoso, yo al que le había agarrado el golpe, lo lance al
piso y después lo empecé a golpear, mi hermano evitaba los golpes de ambos
chicos y los golpeaba con mucha ira, después de unos momentos, los tipos
escaparon, hablamos con los pequeños niños, nos agradecieron, y se marcharon,
mi hermano y yo continuamos nuestro camino, pasaron los días, y nos habían dado
los resultados, ninguno de los dos pasamos, indignados, fuimos a hablar con los
directores del colegio, los cuales nos sacaron mil y un excusas de porque no
nos admitieron, aun sabiendo que sacamos las calificaciones más altas, muy
molestos decidimos hacer algo incorrecto, después de las 10 de la noche, mi
hermano y yo fuimos a la prepa, entramos a la oficina, la rayamos con
aerosoles, rompimos las vitrinas, robamos algunos objetos, después descubrimos
donde vivían los directores e hicimos lo mismo en su casa, nuestro padre nunca se enteró, desobedecí única
regla que nos indicó cuando éramos
chicos, me volví muy agresivo, nadie podía decirme nada, ni quedárseme viendo porque
les buscaba pleito, una vez, estaba peleando contra unos chicos que me habían empujado,
eran 6 y empezaron a apalearme, hasta que mi hermano apareció y me defendió,
aunque salimos heridos, con la ropa desgarrada, y llenos de moretones y
cortadas, logramos asustarlos y salieron corriendo, nuestro padre preocupado
hablo con nosotros:
-Jasón, Alex, escúchenme, me empieza
a preocupar como empiezan a ser, me han dicho que ya van varias veces que se
pelean, que son revoltosos, están descuidando sus estudios, ¿qué es lo que
sucede?-
No sabíamos que contestar, sentíamos
ira hacia la vida, el cómo nos hacían menos la sociedad, solo queríamos que nos
reconocieran, que nos aceptaran,
-escuchen, aquí ya no tienen
oportunidad de entrar a la preparatoria hasta dentro de un año, pero aún existe
de una opción, puedo hablar con un viejo amigo mío que es sargento para que los
admita en las fuerzas armadas, desde chicos les enseñe como entrenar su cuerpo
y mente para alcanzar su máximo potencial, además, si lo que quieren es que los
acepten, ser reconocidos por algo bueno, eso es una buena opción ¿Qué dicen?
Sin pensarlo aceptamos, nos
enlistamos y al siguiente día fuimos al cuartel donde nos reclutaron, el cual
quedaba a más de un día de camino de la ciudad, fuimos entrenados y educados de
manera más estricta que cuando éramos niños, terminamos la preparatoria y
decidimos entrar a un equipo de rescate, apenas teníamos 23 y 21 años cuando nos
asignaron nuestra primera misión, unos narcotraficantes hicieron un retén en un
edificio y tenían 10 civiles tomados como rehenes, los cuales matarían si no se
les daba una cantidad excesiva de dinero, estaban armados, teníamos que entrar
de sorpresa, neutralizar a los atacantes y rescatar a los civiles, llegamos al
edificio, estaba aterrado, pero mi hermano me tranquilizo, me dijo que debía ser
valiente, y que pasara lo que pasara no debíamos separarnos, le agradecí por el
aliento que me dio, y tomamos posiciones, mientras la mitad del equipo de 7
personas entraba a negociar con los traficantes, mi hermano, un chico poco mayor
que mi hermano llamado David y yo entramos por la parte de atrás, y lentamente,
nos acercamos hacia ellos, en eso uno de los traficantes empezó a disparar,
mataron a nuestro compañero, mi hermano y yo estábamos en medio de un fuego cruzado,
sin lugar a donde huir.