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El despertar
A
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brió los ojos; no vio exactamente lo que esperaba,
en si nunca pensó que volvería a abrir los ojos. Era un lugar completamente
blanco, primero se sintió confundida, pero después sintió una enorme
tranquilidad. Después se levanto lentamente del suelo, comenzó a caminar hacia
una dirección, pero a la vez caminaba hacia la nada, a cada paso sentía que no
caminaba ni un milímetro de donde había despertado, comenzó a desesperarse,
cada paso sonaba como un eco interminable, parecía que ese lugar no tenia fin,
se detuvo un momento, había sentido que alguien la estaba siguiendo, volteo
repentinamente para ver quién era, pero no vio a nadie, después escucho como
unos pasos se detuvieron justo detrás de ella, lo que hizo que se paralizara de
cuerpo completo, aunque en ese lugar al parecer no tenía ningún sentido. Volteo
y se sorprendió de quien era, al principio quedo confundida, pero después de
acomodar todas sus ideas, al ver a su padre frente a ella, se dio cuenta de que
había muerto.
Muchas veces
había escuchado sobre religiones, sobre que creían en un dios que los había
creado, los protegía, y que al llegar la muerte, el espíritu de los creyentes
viviría la vida eterna donde merecía que fuera, eso dependería de cómo hubieras
actuado en tu vida terrestre. Ella por su caso, nunca había creído en ningún
dios, en ninguna salvación del alma, nunca había creído en la vida después de
la muerte, pues la vida que había trascurrido había creado que ella dudara
sobre la existencia de un dios bondadoso.
-Estoy soñando
-No estás soñando
Esto hizo que la chica se sobresaltara, paralizada,
volteo hacia su padre, abrió la boca para preguntarle como había hecho eso,
pero ninguna palabra broto de su boca.
-No podemos comunicarnos en este lugar más
que por medio de nuestro pensamiento
-Papá… yo
Algunas lágrimas comenzaron a brotar de su rostro,
esta vez las lágrimas no eran como las de antes, ahora eran cálidas, bellas. Su
padre se le acerco, y levanto el rostro de su hija y la miro fijamente, con una
sonrisa que transmite tranquilidad, bondad, y a la vez fortaleza. Limpio sus
delicadas lágrimas y esta correspondió abrazándolo.
Escondiendo su rostro entre los brazos de su padre,
entre gritos y llanto le dice:
-Papá… yo… yo no quise hacerlo…yo
-No has sido tu hija… no te
preocupes…todo estará bien-
Acariciando su cabeza mientras recargándola en su hombro.
De repente la chica pensó en su madre, donde se
encontraba, pero cuando levanto el rostro, de estar en los brazos de su padre,
ya no estaba, comenzó a gritarle desesperadamente, pero no regreso.
La voz de su padre comenzó a sonar en toda la
habitación como un eco.
-Quiero que luches por seguir con vida,
pase lo que pase.
Unas voces que no conocía, pero también parecían un
poco familiares, comenzaron a sonar a lo lejos, no quiso prestarles atención y
le grito a su padre, aunque a la vez le gritaba a la nada.
-¡Papá¡ ¡No quiero regresar¡ ¡NO QUIERO¡¡Soy
solamente un estorbo con vida Parecía que su voz se cortó al tratar de
decir algo, después respondió:
-Quiero que sepas… que estoy muy orgulloso de ti…
Aquellas voces comenzaron a ser más fuertes y
penetrantes en su mente que al inicio, que casi le impedían mantenerse en pie,
mientras estas voces aumentaban, la voz de su padre se hacía más distante y
difícil de escuchar, este conjunto de sonidos la hizo caer al suelo, con las
manos apretando su cabeza, como si eso hiciera que todo acabara.
-¡Papá¡
-Aun tienes mucho por hacer hija
-¡Papá¡ Por favor no me dejes
Las voces intrusas se adueñaron por completo de
ella, lo que hizo que cayera por
completo.
-¡Papá¡- gritando y
llorando mientras se retorcía en el suelo
-Es hora de que regreses… Kyrie
-¡PAPAAAAÁ¡
Y de la hermosa blancura de la habitación que
era, todo se volvió negro.
Las voces
desconocidas comenzaron a hablar entre ellas:
-¡Esta respirando¡
Esta frase fue lo
último que escucho Kyrie, abrió un poco los ojos, había una luz directa a su
rostro, pero estaba demasiado cansada para seguir despierta, inmediatamente,
cómo un reflejo de su organismo, cayó en un profundo sueño.
Todas las voces
habías cesado.
*
Aun estaba oscuro, sentía que estaba recostada, la
cama estaba algo dura y fría, aunque era mejor que nada, no podía abrir los
ojos, tenía demasiado cansancio para hacerlo, pero a la vez sentía
desesperación por no poder moverse, su mente se había recuperado, pero su cuerpo
aun no. Hizo un esfuerzo por abrir los ojos, y lo logro. Todo se veía borroso, se sentó, y comenzó a
tallarse los ojos para lograr aclarar un poco su vista, cuando bajo las manos,
comenzó a observar a su alrededor, se encontraba entre unas cortinas de tela,
que cubrían su camilla con solo una cobija y una almohada como si fueran
paredes, comenzó a confundirse, no sabía dónde estaba, así que se levanto con
mucho esfuerzo de aquella camilla, había estado tal adolorida de todo lo que
había pasado.
Al levantarse, camino hacia la cortina enfrente de
su camilla, la recorrió, y asomo la cabeza para observar si alguien estaba
afuera, miro hacia un lado y otro, nada, no había nadie, salió del mini cuarto,
noto que había más camillas de lado de la suya, en forma de hilera, además,
parecía como una sala de hospital, donde los enfermos no muy graves se curaban,
las paredes, a pesar de ser metálicas, daban una impresión de blancura en la habitación,
comenzó a caminar hacia una puerta que se encontraba al final de las camillas
que se encontraban a sus lados, comenzó a caminar hacia ella, sin saber lo que
haría después de abrirla, al recorrer ese pequeño pasillo, observo cómo había
en algunas de las camillas, personas heridas, algunas tenían partes del cuerpo
amputadas, enfermas, sangrando, eso le pareció repugnante, pero a su vez le dio
lastima de las personas que se encontraban en
aquellas camillas.
Sin darse
cuenta, estaba a unos cuantos pasos de la puerta, comenzó a acercarse a ella,
no tenía ni idea de que haría después, a unos centímetros de esta, instantáneamente
se abrió de lado, creyó que ella lo había hecho, pero no. Había sido un hombre
que parecía medico desde fuera de la habitación, tenía una bata blanca, al
parecer vestía por debajo unos pantalones café oscuros y una camisa blanca
también, llevaba un gafete en su bata, no presto atención a ver cuál era su
nombre, tenía alrededor de unos 25 a 30 años, pero tenía la cara de uno de 20.
-Nos
hemos dado cuenta que hace unos minutos que habías despertado ¿Pero qué haces
levantada? Deberías descansar un poco más.
-Lo
siento- dijo Kyrie mientras bajaba la mirada, no sabía porque lo hacía, apenas lo
conocía, pero ella sabía que gracias a ellos estaba aun convida, por lo que actuó
amablemente.
-No
debes pedir perdón, es solo que no creíamos que despertarías tan rápido-
sonreía de una manera en la que se había apenado de haberla hecho sentir de esa
manera.
De repente, su vista comenzó a nublarse, comenzó a
tambalearse, y perdió el control de su cuerpo por un segundo, sintió como su
cuerpo cayó hacia adelante, aunque alguien la había atrapado, el doctor la
mantenía en sus brazos, la cargo y la llevo a su camilla:
-¿Estas
bien? Que es lo que sientes
-Me
siento un poco mareada, solo eso
El doctor pareció haber suspirado, al parecer el
esperaba que hubiera sido algo mucho peor, pero no era nada de qué preocuparse.
-Descansa
un poco más, solo debes estar cansada
-No,
estoy bien- se levanto de golpe y lo miro a los ojos, era un extraordinario
cambio de actitud, y una gran mejora.
El doctor la miro sorprendido, después sonrió, y le
dio la mochila.
-Bueno,
entonces será mejor que te vistas, Haru quiere conocerte
-¿Haru?-algo
confundida
-Claro,
no lo sabes.-dijo como si fuera alguien reconocida por estos alrededores-Haru
es la segunda al mando de la Resistencia Japonesa 1, donde te encuentras
Todo lo que aquel hombre le comenzó a decir parecía
no tener significado para ella en ese momento, pero algo en su interior le
decía que ella ya conocía a esta Resistencia que le había mencionado antes
aquel doctor. Al ver pensativa a Kyrie, el hombre salió de lo que podría ser
una recamara con paredes de tela, y le dijo desde afuera.
-Esperare
aquí, no te preocupes, no espiare.-Nervioso y casi tartamudeando
La chica sonrió y le dio risa como un hombre de
aquella edad podría ser tímido en ese aspecto, pero tal vez podría solo ser que
era un caballero, no tomo importancia y se levanto de la camilla, después coloco
la mochila encima de esta, la abrió y comenzó a revisar lo que había.
Una
falda-short de color negra, con algunos bolsillos en los lados y parte de
atrás, algunos solo eran de adorno, también había una blusa estraple, pero con
mangas largas, solo la parte del pecho estaba descubierta un poco, un chaleco
de color verde militar con un poco de peluche en la zona del cuello, tenía un
gorro , pero parecía de adorno solamente, también había un poco de ropa interior,
parecía como si le dieran a elegir, y había unas botas pequeñas del mismo color
que el chaleco, y unas medías largas negras.
Cuando comenzó a cambiarse, se dio cuenta de lo poco
que llevaba puesto, solamente era un pedazo de tela azul que le cubría la parte
de adelante y de atrás, dejando los lados sin protección alguna, le cubría
solamente el tronco de su cuerpo, tal
vez por eso había sentido tanto frio desde que se levanto, y también eso
explicaba porque el doctor le había enfocado siempre y solamente su rostro. Comenzó
a desvestirse y a ponerse la ropa que le habían proporcionado, no parecía nueva
ni en buen estado, pero al parecer esto era lo mejor para las situaciones en
las que se encontraban.
-¿Cuál
es tu nombre?- comenzó una conversación desde el otro lado de la cortina
mientras seguía vistiéndose
-Hiroto
Satou- respondió mientras seguía mirando a otro lado que no fuera la pared
-Yo me
llamo…
-Kyrie
Ishida- dijo interrumpiendo su respuesta
Quedo en silencio e inmóvil por unos segundos, después
con admiración y curiosidad le responde:
-¿Cómo…?
-¿Cómo
lo sé? Muy fácil, estas siendo buscada por la Sociedad por el crimen de un
asesinato… la descripción del cartel no acierta mucho con lo que pareces
ahora.-Dijo en tono sarcástico, no acusándome.
Carteles… crimen… asesinato… La Sociedad.
Las palabras comenzaron a ser más comprensibles en
ese momento, recordó todo lo que había hecho los últimos días, tenia algunos
vagos recuerdos de lo que había ocurrido antes, pero no estaba del todo segura,
se percato de que había quedado mucho tiempo en silencio después de la
respuesta de Hiroto, sin dejar de vestirse, porque este le pregunto en tono de
preocupación:
-¿Estás bien?
Reacciono moviendo la cabeza, pero reacciono a la
tontería que había hecho, no la observaba, estaba vestida, así que salió
silenciosamente, cuando vio a Hiroto, casi le dio ganas de reírse, estaba casi
contra la pared, al parecer no se había percatado de que ella había salido,
porque volvió a preguntar lo mismo.
-Si,
estoy bien
Al parecer ya se había dado cuenta de que ella
estaba afuera porque volteo a verla.
-¿Estas
lista?
-Si
-Entonces
vayámonos
Hiroto se dirigió hacia la puerta, al acercarse a
ella, ingreso un código en un teclado que estaba en la pared en la parte
izquierda de la puerta, el sonido de la puerta abriéndose dio una sensación de
cómo si la briza del aire hubiera entrado en la habitación de manera delicada.
Esta se abrió, y Kyrie siguió a Hiroto.
Cuando salió de la habitación, se le había hecho
grande para ella, pero al ver los pasillos del lugar, se le hizo increíble, no
todo era perfecto, las paredes estaban un poco descuidadas, oxidadas y con un
poco de tierra, no era nada relevante, el pasillo era largo y parecía que no
tenia fondo, no era como la habitación en la que había estado, no tenia las
paredes blancas que daba una sensación de tranquilidad y paz, estos muros
hacían sentir como si estuvieran cansados, agotados y olvidados.
No se percato de que Hiroto ya había comenzado a
caminar hacia la parte derecha del pasillo, estaba a unos 5 metros de Kyrie,
por lo que por impulso comenzó a correr hacia él, hasta que logro llegar a su
lado, parecía que él no se había percatado de nada, parecía más serio de lo que
había aparentado hace unos minutos en la habitación, parecía que algo estaba
causando esa seriedad fría y irritada.
Cuando de repente logro ver como
llevaban a otro hombre en la camilla, la imagen que vio en ese diminuto segundo
pareció que nunca se borraría de su cabeza, comenzó a dudar que podría volver a
dormir otra vez, el hombre carecía algunas extremidades , tenia heridas que le
chorreaban sangre, pero a pesar de todo aquello, parecía que no quería que lo
ayudaran, comenzaba a forcejarse y a patalear, después se dio cuenta que estaba
amarrado a la camilla, escupía, fluidos extraños salían de su nariz y su boca,
parecía que hubiera llorado sangre, todo eso hizo que a Kyrie le dieran ganas
de vomitar, aunque no tenía nada en el estomago que arrojar, pero aun así se
tapo la boca e intento controlar las ganas de hacerlo, no vio a que habitación
llego, pero no había sido donde ella había estado, de eso estaba segura,
después que los gritos desgarradores y aturdidores de aquel hombre comenzaron a
alejarse y sofocarse poco a poco, pareció que la tranquilidad volviera a Kyrie.
Volteo a ver a Hiroto, y se dio cuenta que estaba
sudando, parecía enojado y preocupado al mismo tiempo, su mano estaba apretando
tan fuerte que parecía que sus venas explotarían en cualquier momento, después
se dio cuenta que el la había visto y comenzó a relajarse.
-No te
preocupes… estará bien- dijo con una sonrisa que parecía ser forzada, no solo
quería engañarla a ella, sino que aprecia que el mismo quería convencerse de
que así seria.
Este dio media vuelta y continuo caminando, Kyrie no
quiso hablar en todo el recorrido para no hacer un comentario que no debía, no
sabía que había hecho que él se pusiera de esa manera, tal vez esa persona era
su amiga, o alguien muy cercano a él, o había sido el mismo sentimiento que
ella, pena y empatía con aquel hombre, pero a pesar de haber sentido eso, tuvo
un poco de miedo al ver la expresión del hombre.
Después de llegar al final del pasillo, se percato
que había más pasillos hacia la izquierda y derecha del final de este, Hiroto
abrió las puertas, usando el mismo tablero usando un código, las puertas se
abrieron, ella imaginaba que habría más pasillos al abrir la puerta, se había
imaginado una gran extensión de ellos en todo el lugar, aunque no sabía porque
si apenas sabia donde estaba.
Al abrirse la puertas, era un elevador, entraron a
este y Hiroto presiono un botón que Kyrie no puso atención en cual era.
Comenzó a
subir el elevador, ¿O a bajar? No estaba segura, tenia los sentidos en plena
recuperación por lo que había pasado hace poco.
. Mientras el elevador se movía, ninguno de los dijo
una palabra, un sonido. Después Kyrie rompió el silencio:
-¿Cuánto tiempo
estuve dormida?- No sabía porque había preguntado precisamente eso, pero
pensándolo bien si
-Dos semanas, muy
poco-dijo como si no fuera tan importante
-¿Dos semanas es
poco?-mientras levantaba una ceja y reía sarcásticamente
-Para nosotros
los Portadores es muy lenta y difícil la recuperación, deberías saberlo, no
tenemos el mismo sistema inmunológico, es más débil, por eso es más larga
nuestra recuperación por lo mas mínima que sea nuestra enfermedad… además
-Comenzó a tocarse su hombro como si al hacerlo recordara algo del pasado, que
al parecer no era muy agradable, porque frunció el seño y bajo la mirada,
después de que eso fuera un toque en su hombro, comenzó a apretarse y rasgarse
de tal manera que comenzó a sangrar, Kyrie quedo paralizada de lo que estaba
haciendo, se lanzo hacia él y le tomo la mano deteniéndolo.
-No debes hacer
eso, te estás lastimando
Este pareció salir del transe en el que estaba, miro
con asombro a Kyrie que estaba ahora más cerca de él, de su lado derecho,
aferrada a su mano, vio que la sangre goteaba de ella, parecía que la chica
estaba temblando, después se dio cuenta que estaba llorando, porque algunas
cálidas lagrimas comenzaron a caer en su mano.
-Lo
siento, no quise asustarte- Apenado y tratando de mirarla a los ojos.
Ella levanto la mirada, sus ojos estaban llenos de lágrimas,
comenzó a límpiaselas, y después dijo:
-Lo
siento, ha sido mi culpa, si no te lo hubiera dicho…
-No es
tu culpa… es solo que…-hizo una larga pausa que parecía que se le había
olvidado lo que quería decir, o más bien buscaba una excusa para no mencionar
la verdadera razón … es difícil de decirlo. Tenía una mirada un poco triste, ya
no era de dolor u odio, era triste, como una persona que esta lamentando algo
que ocurrió.
-Tenemos
que curarte…
-Estoy
bien… no es tan grave. Lo haré yo mismo después de que te lleve con Haru.
Se quedo en silencio por un momento, no quería
volver a decir algo que hiciera que se lastimara de nuevo. Quiso mejor quedarse
callada y no tratar de hacer conversación, pero este le dirigió la palabra:
-Solo
te diré… que es muy difícil para mí ser así.
Kyrie quedo un poco confundida, había quedado un
gran momento en silencio, no sabía que responder a eso, después un sonido
alerto que habían llegado a su destino, frente a ella, la puerta se abrió hacia
arriba, creando el mismo sonido que todas las puertas hacían, cuando miro hacia
afuera, vio a una chica que estaba justo afuera, a unos pocos metros del
elevador, como si los estuvieran esperando todo el tiempo.
De repente, esa chica comenzó a correr rápidamente
hacia ellos.
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