sábado, 14 de septiembre de 2013

Omega Nightmare 0

E
stos últimos días, lo único que recuerdo es que corría, corría sin dirección alguna, las paredes frías y metálicas no me proporcionaban nada de calor ni protección al viento frío, cada que encontraba un lugar donde refugiarme, tendía a seguir huyendo, a pesar del cansancio, de las condiciones, era correr o morir. Así transcurrieron varios días.

Ahora ya no importa, me he dado cuenta que con su muerte todos se beneficiarían, y tal vez con eso evitaría que algo malo ocurriera. He perdido la mayoría de mis recuerdos, ni siquiera recuerdo mi nombre; la lluvia, el frío y la oscuridad poco a poco habían borrado cualquier recuerdo de mi cabeza, excepto el que más anhelaba olvidar, el motivo por el que huía.

Ahora, ya no sentía frio, ni dolor, el cuerpo se me  había entumecido de tal manera que solo caminaba  por el impulso de lo que había hecho estos últimos días, la vista se borraba cada vez más, algunas lagrimas recorrían mi rostro, estas lagrimas eran tan dolorosas como si fuera sangre, como si quemaran, el dolor era inmenso e insoportable, las piernas y brazos temblaban sin control, no podían mantenerla en pie, y después caí, caí en un punto sin retorno.

 Se dio cuenta que mi cuerpo tampoco podía continuar con ello, me di cuenta que llegaría el momento en el que moriría, no podía ni desviar la vista, veía el final del callejón, oscuro, solo me iluminaba una luz débil de una lámpara publica en aquella esquina, el suelo estaba hecho de un material frio y duro, además, estaba húmedo por la fuerte lluvia que la acechaba ese día, escucho en eco como una persona caminaba por la calle, lentamente, aunque su muerte no fuera dolorosa, sintió como cada paso de aquel ser hacia que mi penar fuera más duradero, más doloroso. 

De repente esa persona se percato de mi persona, de lo que me estaba ocurriendo, aunque eso ya no importaba, no había manera de salvarla, así que se resigno a su destino y cerró los ojos, esperando algo que no había pensado que sería tan tentador, la muerte.


Lo único que escucho fueron los pasos apresurados sobre los charcos de agua que le rodeaban, corría hacia mi cuerpo, la lluvia hacia un fondo triste y desesperado a la escena, por un segundo sintió que la sostuvo en sus brazos, eran cálidos y le pareció reconfortante en ese momento, le pedía que reaccionara desesperadamente, abrí los ojos, no podía ver bien, sacudía el  cuerpo débil de la chica, como el de una muñeca de trapo con mucha fuerza, mi voz comenzó a hacerse más débil, más lejana, mas aun cuando comencé a cerrar los ojos, no podía mantenerme así, lo único que quería era descansar de aquel martirio.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario